Alejandro Sanz volvió a Sevilla y lo hizo a lo grande. El artista madrileño eligió el Estadio de La Cartuja para iniciar su gira española ¿Y ahora qué?, en una noche marcada por la emoción, los grandes clásicos y varios momentos que ya circulan con fuerza en redes sociales.El concierto reunió a miles de personas en la capital hispalense y dejó imágenes muy comentadas. Una de ellas fue la presencia de una caseta de Feria integrada en el montaje del espectáculo. Un guiño evidente a Sevilla y a una de sus tradiciones más reconocibles, pero también una referencia que muchos interpretaron como un dardo directo a Bad Bunny. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Alejandro Sanz (@alejandrosanz)La comparación llegó por el fenómeno de La Casita del artista puertorriqueño, uno de los elementos más comentados de su gira en España. Ese espacio VIP, situado dentro del propio escenario y concebido como una recreación de viviendas tradicionales de Puerto Rico, ha generado debate desde el inicio de sus conciertos.La Caseta frente a La CasitaAunque la intención de Bad Bunny era rendir homenaje a la cultura popular puertorriqueña, la presencia de La Casita provocó críticas y acusaciones de elitismo, al entenderse en un primer momento como una zona privilegiada reservada para unos pocos asistentes. Después, la selección de sus ocupantes se abrió a perfiles mucho menos mediáticos.Alejandro Sanz aprovechó el contexto para jugar con la idea y presentar su propia versión sevillana: La Caseta. Desde el escenario, el cantante lanzó una frase que encendió las risas y los aplausos del público: "Habéis visto que tenemos una caseta, ¿no? Aquí somos más simples. Si no tienes Instagram, entras".Bad Bunny, con alguna de las `visitantes` de la `Casita`.- La ocurrencia no pasó desapercibida. Muchos asistentes grabaron y fotografiaron la caseta, que se convirtió en uno de los detalles más virales de la noche. Eso sí, a diferencia de La Casita de Bad Bunny, en La Caseta de Alejandro Sanz no entraba nadie. Su función era cubrir la parte técnica situada en esa zona de la pista.La Cartuja se convierte en un mar de lucesEl tema sonó en el tramo final del concierto, como antepenúltima canción del repertorio, y abrió uno de los bloques más intensos del espectáculo. Con el estadio completamente a oscuras, miles de personas encendieron las linternas de sus móviles y transformaron La Cartuja en un enorme mar de luces. La imagen dejó al propio artista y a su equipo visiblemente impresionados. Desde el escenario, Alejandro Sanz contempló cómo el público sevillano cantaba cada verso de ¿Y, si fuera ella?, en uno de esos momentos capaces de convertir un concierto en una escena difícil de olvidar.La emoción también saltó desde la grada. En otro instante muy celebrado, el cantante acercó el micrófono al público y un fan aprovechó la ocasión para pedir matrimonio a su novia ante miles de personas. La respuesta fue inmediata: una ovación general y una sorpresa más para una noche ya cargada de gestos especiales.