Puede que el Insolac Caja 87 sea un club joven, que está aprendiendo, pero sabe lo que se trae entre manos. Ha acelerado su proceso de crecimiento un año y no quiere pecar de novato. Ni que su ascenso de categoría se convierta en un salto al vacío con muchas posibilidades de hacerse daño. Comprende que avanzar requiere cambios y abrir la puerta de las despedidas dolorosas para dar la bienvenida a nuevos jugadores con los que afrontar nuevos retos. Que son desconocidos, o no tanto, pero sí de mayor calibre, más escarpados. Sobre el papel, de más enjundia. La Primera FEB no es la LEB Oro de hace diez años. Y ahí está la viva imagen del Movistar Estudiantes... Ver Más