Varios cientos de jóvenes sevillanos parten hacia Madrid para ver al Papa: «¡Rezad por las abuelas!»

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Una gran algarabía se extendía bajo la solana junto a la estación de metro de Blas Infante a eso de las cuatro de la tarde de este viernes 5 de junio. Era la expedición sevillana para Madrid , con medio millar de jóvenes de entre 14 y 30 años que han partido para asistir a la visita de León XIV a Madrid este fin de semana. Nueve autobuses, mochilas, risas y muchos sueños por cumplir formaban la comitiva en la que se integraban miembros de distintos grupos jóvenes de Sevilla capital y provincia, como la Paz, la Soledad de San Lorenzo o el Gran Poder, y también de diferentes comunidades religiosas. La hermandad de la Estrella aguardaba bajo la fina sombra de un árbol a que le dijeran cuál era su transporte. «Vamos siete desde aquí y dos más que nos esperan en Madrid. Paula se puso malísima anoche y es baja de última hora». Como explica Ana, la diputada de Formación, van muy bien preparados: «Cada uno lleva su bandera de la hermandad, varios tacos de estampitas, pulseras... de todo». Todo un surtido de 'merchandising' evangelizador para que nadie en Madrid se quede sin descubrir cómo se vive la fe en Sevilla. Algunos hacían un esfuerzo ímprobo para no perderse la visita del Papa: «Yo tengo un examen el lunes, pero me he pasado todos los apuntes al teléfono y voy a aprovechar para repasar en el autobús, que son siete horas de trayecto». Entre los jóvenes, que se saludaban con abrazos, podían verse camisetas del Betis , de la selección española, de balonmano Triana e incluso algún modelito para la ocasión que despertó la curiosidad de algunos compañeros de expedición. «¡Se ha puesto un vestido y todo para el viaje en autobús!». Lo importante no era el atuendo, sino las ganas de vivir una experiencia muy especial en compañía de otros muchos jóvenes y de estar bien cerca de Su Santidad. Algunos llegaban con el tiempo justo, al filo de las cuatro y media, hora fijada para la salida de los autobuses. La carrerita con la fresca les hizo llegar sudando justo antes de que cerrasen las puertas. «¡Vamos, que al Papa no se le puede hacer esperar!». En ese momento, otros jóvenes ya subidos en sus autocares, cantaban el cumpleaños feliz. Vaya regalo el de este año. «Rezad por todos nosotros, por los padres, por las abuelas», les recordaban algunos mayores que se quedan en Sevilla antes de partir minutos antes de las cinco de la tarde. En sus mochilas van las plegarias y oraciones de tantos sevillanos que se quedarán con las ganas de viajar a ver al Papa.