En la mesilla de noche de Anna Todd hoy se acumulan los giros siniestros de Freida McFadden y los universos expandidos de Cassandra Clare. Mientras el mundo sigue asociando su nombre al fenómeno volcánico de 'After', ella ha encontrado refugio en la tensión del thriller. Sin embargo, este giro en su dieta como lectora no ha contaminado el género que la convirtió en un icono global; más bien, parece haberle otorgado una nueva disciplina visual para crear romance. En su nueva novela, 'Sunrise. El último amanecer' (Planeta), Todd busca una madurez que nace, curiosamente, de una imagen cinematográfica. La historia nació de una imagen: un hombre agotado en un barco bajo un cielo «demasiado hermoso para su propia pérdida». Todd proyectó inicialmente este relato para el cine, pero se dio cuenta de que tenía que regresar al papel. En 'Sunrise', Ry es una figura de fortaleza silenciosa frente a la enfermedad y el control materno, mientras que Julián representa una integridad emocional que jamás habría tolerado los dramas de obras anteriores. —¿Se siente restringida por escribir romance o por las nuevas etiquetas de 'New adult'? —Me encanta, de hecho, me encanta ser conocida como una autora de romance. No me siento restringida en absoluto; al contrario, me parece algo empoderante y genial. Soy una gran apasionada del género, tanto como lectora como escritora, así que me siento muy cómoda en este espacio. —¿Echa de menos la era de Wattpad? —Echo mucho de menos la respuesta inmediata y ver las reacciones en tiempo real. Era increíble cuando los lectores comentaban una frase específica; compartíamos juntos esa adrenalina, ya fuera por emoción o por angustia. Me costó adaptarme a los ritmos más lentos del mundo editorial tradicional. Por ejemplo, cuando escribí la serie 'Stars', tuve que enviársela a un grupo pequeño de chicas de confianza para que no se filtrara. Necesitaba esa opinión constante para saber si lo que hacía estaba bien, porque me había acostumbrado a escribir así. Me he dado cuenta de que mis capítulos siguen siendo muy breves. Al leer a autoras como Cassandra Clare o Rebecca Yarros, noto que sus capítulos son larguísimos, mientras que los míos a veces ocupan solo una página. —¿Considera que 'After' es un fenómeno cultural? —Sí y no. Me doy cuenta del impacto cuando hablo directamente con los lectores y me cuentan que empezaron a trabajar en el mundo editorial o que escribieron su propia novela gracias a mí. Muchos han terminado publicando sus propios libros o se han convertido en 'bookstagrammers' y 'booktokers'. He visto cómo mi historia ha servido de chispa para que mucha gente se acerque a la lectura; después, ese interés inicial crece y se convierte en amor por otros libros y autores, lo cual me parece fantástico. Como amante de los libros y del romance, es algo sumamente gratificante. No creo que exista un cumplido mejor que alguien te diga que lee más o que empezó a escribir por tu influencia. —¿Le cuesta gestionar las críticas? —Al contrario. Yo vengo del mundo del 'fanfiction' de One Direction y aquello fue brutal; recibí muchísima negatividad y acoso en línea cuando estaba en Wattpad . Por eso, hoy en día, una reseña negativa de un libro no me afecta. Honestamente, creo que lo que los demás piensen de mi obra no es asunto mío. Como lector, has invertido tu tiempo en leer el libro y tienes derecho a opinar lo que quieras. Yo no leo reseñas, prefiero hablar directamente con mis lectores. Recibí tantas críticas extrañas de los fans de One Direction que ya nada de lo que digan sobre mi escritura puede molestarme; al fin y al cabo, no me conocen. Si recibo una nota constructiva de un editor, es distinto, pero las reseñas son un espacio para los lectores, no para los escritores. Por eso no las leo; no quiero engañarme ni hacerme daño con eso. —¿Cómo logró proteger su salud mental mientras escribía y publicaba en línea? —Al principio sufrí muchísimo bullying , aunque afortunadamente también recibía muchos comentarios positivos de mis lectores. Nunca llegué a acostumbrarme a ser atacada por personas que ni siquiera me conocen, así que mi estrategia fue no responder; eso fue fundamental para mi salud mental. Hoy en día me han dejado un poco más tranquila; creo que muchos de esos fans crecieron o se mudaron a otros 'fandoms', como el de BTS. Ahora, cuando escribo, me distancio. Por ejemplo, no suelo hacer vídeos explicando «el concepto de mi libro» antes de lanzarlo; prefiero esperar a que el contenido esté disponible para el consumo, porque en internet la gente siempre va a opinar. No puedes ganar : si publicas un libro sobre perros, alguien dirá que odias a los gatos. Mi crítica más reciente fue sobre mi pérdida de peso tras aparecer en un podcast sin maquillaje. Los comentarios eran: «¿Por qué tiene la piel así?», «¿Por qué no se maquilla?», «Se le ven los huesos». Decidí no leer nada. Reposteé el contenido para apoyar a la chica del podcast, pero me mantuve alejada de los comentarios. Esa es la naturaleza de TikTok: puedes ver el vídeo del gato más lindo del mundo y el primer comentario será algo horrible. —¿Cómo ha sido su transición de escritora a productora? —Un reto gratificante pero complejo. Pasé de la escritura solitaria a un entorno totalmente colaborativo, lo que me obligó a comprimir años de aprendizaje técnico en muy poco tiempo. Ahora intervengo en decisiones clave, desde la contratación del equipo hasta la estructura del guion. Aunque valoro mis momentos de soledad para escribir, disfruto este nuevo rol guiándome por mi instinto y por lo que yo, como espectadora, querría ver en pantalla. —¿Ha notado diferencias en la manera en que las culturas interpretan tus personajes? —Sí, definitivamente. Lo noté sobre todo al principio, cuando empecé a viajar. En Alemania, por ejemplo, todos parecían amar a Tessa, pero eran muy críticos con Hardin; en cambio, en Francia, todos adoraban a Hardin pero no conectaban tanto con Tessa. En Ciudad de México, simplemente querían amarlos a ambos. Cada cultura tiene su propia perspectiva. Recuerdo que estando en Hungría me sorprendió ver a hombres adultos decirme que Tessa había sido como su «primera novia», y me pareció algo encantador. Es fascinante cómo cambia la recepción según el lugar. Incluso en Estados Unidos los lectores están divididos: están los nuevos, que no conocieron la historia en Wattpad, y los que crecieron conmigo desde su adolescencia. Aunque vivan en el mismo país, pertenecen a culturas lectoras totalmente diferentes. —¿Hay algún libro clásico o alguna lectura que haya formado su comprensión del romance y del drama? —Mis influencias de la adolescencia fueron los clásicos, principalmente porque en aquel entonces mi situación económica no me permitía comprar muchos libros; dependía de lo que leíamos en la escuela o de lo que encontraba en la biblioteca. Así que, por supuesto, 'Orgullo y prejuicio' fue fundamental. Ahora, a mis 37 años, vuelvo la vista atrás hacia 'Cumbres borrascosas' y me pregunto: «¿Qué estaba haciendo a los 13 años?». Sin embargo, el verdadero punto de inflexión en mi vida fue 'Crepúsculo' ; yo tenía 19 años cuando salió y fue enorme para mí. Diría que fue el motor que lo cambió todo, no solo mi forma de escribir, sino también mi manera de entender la lectura y el amor. Gran parte de mi círculo de amigos y muchos otros escritores venimos de aquel fenómeno; creo que supuso un cambio cultural y romántico fundamental. —¿Cree que la ficción de internet debería ser estudiada desde una perspectiva literaria? —Por una parte creo que sí, aunque por otra siento que no es algo tan diferente a la literatura tradicional; todo depende del tipo de obra. En mi caso, aunque partí de la imagen de una persona real, la historia era totalmente original y los personajes terminaron siendo distintos. A veces me encuentro con académicos que dicen que lo mío no es realmente 'fanfiction' porque la trama es completamente nueva, así que es un debate complejo. Definitivamente, este tipo de escritura debería ser considerado una entidad propia porque su alcance es inmenso. Hay libros que la gente no sabe que nacieron como ficciones de fans; pasó tras el éxito de 'Cincuenta sombras de Grey' e incluso me sucede a mí ahora: leo algo y cuando me dicen que empezó como un 'fanfic', me sorprende. —¿Por qué cree que el protagonista masculino de carácter difícil sigue siendo una figura tan atractiva y polarizante en la literatura actual? —Creo que todo se remonta a 'Orgullo y prejuicio'. En la ficción, nos atrae ese tipo de personaje que parece no gustarle a nadie excepto a nosotros; nos seduce la idea de que podemos «salvar» a alguien. Al final, los opuestos se atraen: no importa si tú eres la persona seria o la que brilla como el sol, siempre buscas ese contraste. Además, ver cómo llega la madurez emocional después de ese conflicto es algo realmente gratificante. Históricamente, a las mujeres se nos ha educado con la creencia de que es nuestra responsabilidad «curar» o arreglar a los demás. Aunque hoy no escribiría lo mismo que hace doce o catorce años, reconozco que ese arquetipo sigue teniendo algo adictivo. Aun así, noto que el género está evolucionando y ahora veo relaciones mucho más saludables en los romances que leo. —Para los fans que vienen de series como 'After' o 'Stars', ¿qué es lo que más les sorprenderá de 'Sunrise. el último amanecer'? —Probablemente la falta de sexo. Tiene escenas sugerentes y sexys, pero no llega al nivel extremo de mis trabajos anteriores. Lo que realmente espero es que los lectores sientan que mi escritura ha evolucionado con ellos. Sigue siendo mi estilo, pero es mucho más introspectiva. Hay menos diálogos rápidos y muchos más monólogos internos ; es un libro que invita a pensar un poco más mientras se lee. Por lo que he podido hablar con ellos hasta ahora, parece que están conectando muy bien con ese cambio. Quería que fuera una exploración sobre cómo dos personas pueden enamorarse mientras sanan juntas de procesos opuestos. Aunque cada lector extraerá su propio mensaje, para mí se trata de aprender a vivir por uno mismo y tomar tus propias decisiones. También quería explorar la diferencia entre la obsesión y el amor. Al principio, la historia puede sentirse muy obsesiva; de hecho, mientras escribía, me di cuenta de que originalmente todo pasaba en solo cinco días y tuve que estirarlo porque era una locura. El mensaje final es que todos, incluso quienes luchan con enfermedades crónicas o problemas de salud mental, merecen tomar las riendas de su vida, vivirla al máximo y tener un final feliz.