El barrio de San Miguel ha acogido esta tarde-noche de viernes un pregón del Día del Orgullo LGTBIQAP+ cargado de emoción, memoria y reivindicación en un año especialmente simbólico para Jerez, al cumplirse 25 años de la primera izada de la bandera arcoíris en un Ayuntamiento de España. La encargada de poner voz a esta celebración fue la presentadora sanluqueña Toñi Moreno, quien convirtió su intervención en un homenaje a Miguel y Manolo, una pareja que ha compartido 47 años de vida y cuya historia de amor se transformó en el hilo conductor de un mensaje sobre la resistencia, la dignidad y la aceptación.Miguel y Manolo, una vida juntos cuando amar libremente también era una forma de resistenciaDurante su pregón, Moreno explicó que Miguel y Manolo no necesitaron estar al frente de manifestaciones para cambiar la realidad de muchas personas, porque su propia existencia representó una forma de lucha silenciosa. "Ellos nunca fueron héroes de pancarta, ni activistas profesionales, no encabezaron manifestaciones, simplemente vivieron. Que en aquella época ya era echarle cojones. Nunca se escondieron, pero tampoco se expusieron, nunca se permitieron soñar con derechos, ni mucho menos pedir privilegios".Toñi Moreno, con Miguel y Manolo, los protagonistas de su pregón.-JUAN CARLOS TOROLa presentadora vinculó esa historia con su propia educación y el ejemplo de su padre, un hombre que trabajó en los campos de Jerez, recordando: "Yo lo sé muy bien, porque mi padre era un hombre que trabajaba muy cerca de aquí, en la canasta, en los campos de Jerez, y yo no recuerdo con mi padre grandes conversaciones, ni largas lecciones, ni largos consejos. Él, con su obra, con su manera de vivir por el mundo, me enseñó que hay que cumplir con la palabra dada, que había que levantarse con la cabeza muy alta del deber cumplido, que a los mayores se les respeta". Moreno añadió además que "entre mi padre y yo nunca hubo una conversación de 'papá, siéntate que te tengo que contar algo', ni con mi madre. Ellos lo sabían, lo sabían; me respetó porque me amó".galerías fotográficasJerez celebra 25 años de historia: la bandera LGTBI vuelve a ondear en el balcón del Ayuntamiento que lo hizo primero en España Juan Carlos ToroLa pregonera subrayó que Miguel y Manolo encontraron en el amor su mayor forma de militancia y defendió que "Miguel y Manolo usaron esa arma invencible que es el amor. La mejor manera de militar es a través del amor, no hay mayor militancia que vivir 47 años de amor con normalidad". Del mismo modo, recordó cómo la pareja construyó una vida común mientras la sociedad avanzaba más lentamente en el reconocimiento de los derechos del colectivo: "Mientras el mundo caminaba despacio, mientras las leyes llegaban tarde, mientras muchos discutían si teníamos derecho a existir, ellos hacían la compra, pagaban su factura, se cuidaban cuando estaban enfermos, celebraban cumpleaños, discutían por tonterías, se reconciliaban, construyeron una vida". Para Moreno, esa trayectoria demostró que "hay una respuesta más poderosa que cualquier argumento, que es la de una vida bien vivida" y que representan "a toda una generación que hizo posible el activismo posterior".Toñi Moreno, dirigiéndose a los presentes en San Miguel para escuchar su pregón del Orgullo.-JUAN CARLOS TOROLa boda después de 47 años, el dolor del rechazo y una defensa de una Iglesia más abiertaToñi Moreno también detalló que Miguel y Manolo decidieron casarse hace dos años después de una vida entera compartida. Incluso hizo referencia con humor a las palabras de Manuel, quien "aunque suene poco romántico, que él se casó por la paga". Más allá de la anécdota entre risas, la presentadora destacó la profundidad de esa unión: "Ellos ya no tenían ni 20 años, vamos a decirlo, ni 30 tampoco, ni 40. Ni la prisa de quien cree que la vida acaba de empezar. Ellos llegaron al matrimonio ya con el cabello lleno de invierno, con las manos marcadas por el tiempo, con una vida entera caminando el uno al otro y precisamente por eso emociona más, porque cuando dos personas se casan después de tantos años, ya no están prometiendo sueños, ya están confirmando certezas".jerezManuel y Miguel, la pareja expulsada del gobierno de una hermandad de Jerez: "Estamos dolidos" Francisco RomeroMoreno también abordó el sufrimiento que vivieron dentro de su propia hermandad, de la que habían formado parte durante años y donde habían asumido responsabilidades. La pregonera lamentó que "aquella decisión tan sencilla, tan normal, no fue entendida por todos y eso duele especialmente cuando el rechazo viene de los lugares que amas". Defendió que "ellos, a pesar de todo, no dejaron de creer, no dejaron de amar a sus imágenes, no dejaron de emocionarse delante de un paso, no dejaron de sentir fe", y reivindicó unas comunidades religiosas donde "nadie tiene que esconder una parte de su vida para sentirse dentro".Lleno en San Miguel para el pregón del Orgullo de Toñi Moreno.-JUAN CARLOS TOROEn uno de los momentos más directos y personales del pregón, Moreno lanzó una reflexión dirigida a la propia Iglesia y recordó la presencia fundamental que han tenido las personas LGTBIQAP+ dentro de las tradiciones religiosas. La presentadora afirmó: "Yo tengo un poquito de colmillo, yo tengo un poquito de colmillo y un poco de maldad. Como está el Papa por España, a lo mejor le llega. ¿Cuántas flores habían dejado de bordarse, maricón? ¿Cuántos pasos habrían dejado de adornarse? ¿Cuántas iglesias habían quedado vacías? ¿Cuántas saetas no habrían sonado si todos aquellos hombres y mujeres que amaban de otra manera hubieran desaparecido de nuestra historia?", preguntó. Finalmente, cerró su alegato con una defensa de un Dios basado en el amor: "Nunca Dios cerró una puerta, fueron los hombres" y "Dios es amor, ¿no? Desde pequeños nos lo han enseñado, entonces no puede sentirse ofendido por aquello que nace precisamente del amor", recordando además a todas aquellas personas que "hemos estado cantando en los coros, cargando pasos, limpiando altares, bordando mantos, encendiendo velas, rezando en silencio, amando a nuestras vírgenes y, sin embargo, muchas veces sintiendo que teníamos que escondernos como si Dios no nos hubiese visto desde el primer día".