La empresa de Elon Musk aplicó al sector aeroespacial una fórmula conocida en Silicon Valley: desarrollar rápido, asumir fallos, controlar toda la cadena y utilizar la escala para desplazar a los competidores. El resultado es una compañía que ya domina los lanzamientos y las comunicaciones por satélite, pero cuya valoración depende cada vez más de negocios que aún se encuentran en sus primeras etapas.