Siete minutos de aplausos, y más

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Esta semana una gran parte de la sociedad ha vuelto a abrir los ojos viendo a todo un templo donde muchos parlamentarios suelen tenerlos cerrados. De esta manera, el pueblo compartió la celebración de los números singulares a modo de dígito igualitario. Hablo del Congreso de los Diputados. Quienes vociferan en contra del discurso y quienes defienden su legitimidad, sepan que la pluralidad no debería degenerar en la polarización permanente del adversario , más que nada porque conviene estar unidos, no sea que llegue un día que nuestras pensiones las tenga que pagar el Espíritu Santo, y este no entiende del mundo polarizante. Ya me entienden. En palabras de Ernest Hemingway «Todos debiéramos disponer con quien hablar francamente, aunque, por... Ver Más