Cómo el Reysalvó la vuelta a Roma del Papa: una avería, dos horas de tensión y un desenlace real

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España ha resuelto en menos de dos horas un problema de altos vuelos. El avión papal no ha logrado despegar a causa de una avería, y el Rey de España se ha hecho cargo del problema y ha ofrecido a León XIV su Falcon para que pudiera regresar a la Ciudad Eterna. Al principio parecía tratarse de un simple retraso, que ha sido normal en este viaje pues prácticamente todos los eventos papales se han prolongado más de los previsto. Eso ha provocado que mientras el Papa concluía una misa multitudinaria en el puerto de Tenerife, el Rey Felipe ya esperaba al Pontífice en el aeropuerto. A las 14.40 horas de Canarias ha embarcado la prensa papal, y una hora más tarde el Papa ha llegado al aeropuerto de Los Rodeos donde se ha detenido con Felipe VI. Juntos han recorrido hasta el pie de la escalerilla la alfombra roja, desde donde se han despedido. El Papa ha embarcado a las 16.02, y ahí ha concluido oficialmente su viaje a España. Entonces, los técnicos del aeropuerto han retirado las escalerillas y se han cerrado las puertas del avión de Iberia, que lleva el nombre 'Picos de Europa'. A las 16.23 horas, el capitán del vuelo, Julio Ruiz-Zorrilla Gómez, ha comunicado a todos los pasajeros que había una incidencia. «Buenas tardes de nuevo», ha comenzado con voz nerviosa. «Lamento informarles que ha aparecido una incidencia en uno de los sistemas, nuestro personal de mantenimiento está intentando solucionarlo. Lamento mucho esta incidencia», ha avisado. Los portavoces del viaje han asegurado que se trataría de un retraso de 30 minutos. Fernando Clavijo ha explicado en una entrevista con Cadena Cope que a pie de pista, el propio Felipe VI se había dado cuenta de que había algún problema, pues había comentado extrañado que no se había encendido una de las luces . Entonces, a las 16.29 horas el monarca ha decidido subir al avión para explicarle personalmente al Papa lo que estaba ocurriendo, y proponerle trasladarse a la terminal mientras encontraban una solución. León XIV ha aceptado la propuesta y ambos han salido del avión sonriendo y bromeando para quitar hierro a lo que estaba ocurriendo y retirar presión a los técnicos que estaban intentando solucionarlo. Entre los pasajeros estaba también el presidente de Iberia, Marco Sansavini. Dentro del avión no era fácil comprender lo que estaba ocurriendo, y entre los pasajeros se ha difundido el rumor de que había un problema con el sistema de una de las alas. Mientras tanto, el séquito papal también se había bajado del avión. A las 16.48 llegó una nueva comunicación del capitán: «Nuestro equipo de mantenimiento ha sugerido remolcar el avión para ponerlo cara al viento e intentar una nueva puesta en marcha del motor, ya que el fallo se ha podido producir por el viento en cola, la puesta en marcha. Vamos a hacer este intento y si es satisfactorio podremos iniciar nuestro vuelo». El personal de Iberia solicitó a los pasajeros que volvieran a sus sitios, mientras el avión se ponía en marcha y hacía un giro de 180 grados. Desde dentro, se escucharon algunos intentos de poner en marcha el motor. No hubo suerte. Los guardaespaldas del Papa han comenzado a desembarcar el equipo de seguridad, y las maquinarias han sacado del avión algunos contenedores de la bodega de carga. Era un secreto a voces que el «Picos de Europa» no iba a despegar. A las 17.18 llegó la respuesta definitiva. «Han detectado la avería pero van a tardar bastante hasta que se haya solucionado. Por esta razón estamos coordinando desembarcar el avión. Les daré más información», ha dicho con cierto pesar. La voz del capitán y los rostros de la tripulación eran un poema. «Habíamos preparado mucho este viaje, teníamos listos muchos detalles para el Papa y nos hacía mucha ilusión», musitaba una de ellas. Según ha podido saber ABC, la tripulación del avión estaba hundida con lo ocurrido. Iberia tenía preparado un avión sustituto en caso de que hubiera problemas, pero en Madrid. Pasadas las siete de la tarde ha despegado un avión desde Barajas para poder llevar de vuelta al Pontífice a Roma. Pero el Pontífice tenía que esperar más de tres horas. Para reducir el dispositivo de seguridad en el aeropuerto y no provocar retrasos al resto de vuelos programados, la Casa Real ha ofrecido al Papa la posibilidad de regresar a la Ciudad Eterna en el Falcon del Rey. Se trata del Falcón T.18, con matrícula AME 4587. El Papa ha aceptado y ha obligado a Felipe VI a esperar en el aeropuerto que llegara otro avión para llevarle a él de vuelta a Madrid. Minutos antes de las 18.00 se han cerrado las puertas y a las 18.09 el Papa se ha marchado de España. Ya fuera del territorio español, el Papa ha enviado un telegrama a al Rey Felipe VI, en el que no ha mencionado el incidente. «Deseo expresar una vez más mi agradecimiento a Su Majestad, a las Autoridades y al pueblo de España, por la cálida acogida y generosa hospitalidad que me brindaron durante esta visita», escribe León XIV. «Asegurándoles a ustedes y a todos los españoles mis continuas oraciones por la paz y la unidad de la Nación, invoco cordialmente sobre cada uno de ustedes una abundancia de bendiciones divinas», concluye el texto protocolario. Se espera que su vuelo aterrice a las once de la noche. El Rey ha recibido el telegrama en Tenerife, pues ha tenido que esperar hasta las diez de la noche al avión con el que debía regresar a Madrid. También el avión de reemplazo de Iberia ha aterrizado en la isla a las 20.40 para trasladar al resto de la delegación vaticana. «La seguridad es siempre la prioridad de Iberia. Reemplazar el avión era la opción más segura y, por tanto, es la que se ha adoptado como siempre se hace en circunstancias similares. La compañía pide disculpas a los pasajeros por las molestias que la situación les ha ocasionado», ha comunicado inmediatamente Iberia. Fuentes cercanas a la compañía han señalado a ABC que el Aeropuerto Tenerife Norte está construido en una ubicación muy expuesta al viento, y que precisamente este viernes soplaba con mucha fuerza. Los vientos fuertes habrían afectado al motor del avión mientras esperaba en la pista. De hecho, el avión acababa de pasar una revisión de mantenimiento y no presentaba ningún problema particular. Más allá de la anécdota, no es la primera vez que un avión en el que viaja el Papa sufre una avería. en septiembre de 1988, el avión en el que viajaba Juan Pablo II tuvo que cambiar de ruta a causa del mal tiempo y fue desviado a Johannesburgo (Sudáfrica), en pleno apartheid. También en 1990, Wojtyla tuvo que hacer una escala de emergencia en Malta debido a problemas técnicos en su vuelo. Que los Papas ayuden a la gente a ganarse el Cielo, no significa que no se deban tomar todas las precauciones cuando se trata de viajar en avión.