Redacción Clarín“Marley y yo”, un filme estadounidense de 2008 protagonizado por Jennifer Anniston y Owen Wilson, narra la aventura de un matrimonio joven que al instalarse en una nueva ciudad -y aún indeciso de tener hijos- decide adoptar un perro. Y lo hace con un labrador que cuando es cachorro sólo genera sonrisas, pero ya adulto tiene una energía imparable en un cuerpo significativo. El filme sigue la historia de la familia con el perro hasta que catorce años después, ya muy enfermo, es sacrificado por un veterinario. Hay unas palabras de despedida muy emotivas en las que cuesta no soltar alguna lágrima.La relación entre un niño solitario y algo tímido y su mascota es la base de “Mi perro Skip”, dirigida en el 2000 por Jay Russell. Un niño en la década del 40, hijo único, sufre porque le cuesta comunicarse (y hoy se diría que le hacen algo de bullying). La relación de Willie con Skip es entrañable y con muchos problemas que a veces parecen sin solución. Como aquella vez que enfadado consigo mismo, Willie le pega en el hocico al perro que escapa y queda encerrado. Pero a no preocuparse: sobrevive.Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosMundos íntimosPerros