La inteligencia artificial prometía ser una revolución invisible, pero la ONU acaba de ponerle cifras físicas difíciles de ignorar. Para 2030, sus centros de datos podrían consumir tanta agua como 1.300 millones de personas

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Un informe de UNU-INWEH advierte que la IA no solo exige electricidad y chips: también necesita agua, suelo, refrigeración e infraestructura. El problema no es una consulta aislada, sino una red global de centros de datos creciendo más rápido que las reglas que deberían controlarla.