Cuando el viento de levante sopla con fuerza en la provincia de Cádiz, los planes de playa quedan descartados. Las sombrillas se vuelven difíciles de controlar, la arena termina enterrando las toallas y pasar varias horas junto al mar deja de resultar apetecible. La piscina se convierte entonces en una alternativa, aunque no todo el mundo tiene una a su disposición.O, al menos, así era hasta ahora. Swimmy, una plataforma que funciona de manera similar a Airbnb, permite alquilar piscinas de particulares durante unas horas o para una jornada concreta. En lugar de reservar una vivienda, el usuario accede temporalmente a una instalación privada para refrescarse, descansar o celebrar una reunión.El procedimiento es sencillo. El cliente selecciona el día, las horas durante las que desea utilizar la piscina y el número de personas que acudirán. A partir de ahí, el propietario recibe la solicitud y establece qué espacios están incluidos en el alquiler.Cada anfitrión puede decidir si los usuarios tendrán acceso exclusivamente a la piscina o si también podrán utilizar otras zonas de la vivienda, el jardín o la finca. De esta forma, las condiciones varían en función de las características de cada propiedad y de los servicios ofrecidos.Swimmy nació en Francia en 2017, aunque ha sido durante los últimos meses cuando ha ganado una mayor presencia. Los confinamientos, las dificultades para viajar y las ganas de organizar reuniones sociales han dado un impulso a este modelo de alquiler.Una piscina a dos kilómetros de La BarrosaLa plataforma presenta propuestas en distintos puntos de España. En Chiclana, por ejemplo, Ismael ofrece el alquiler de su piscina, a dos kilómetros de la playa de La Barrosa, para este fin de semana. Cuenta con cascada, jardín y jacuzzi y, según el propietario, "está limpia y cuidada". Además, dispone de tumbonas, mesas, una zona de sombra y un sofá tipo isla.Un espacio pensado para quienes buscan escapar del viento sin renunciar a una jornada al aire libre.Cada propietario puede fijar además su propio reglamento. En el caso de la piscina anunciada por Ismael, el espacio es apto para niños de entre 0 y 12 años, aunque no acepta animales. Los eventos están autorizados, al igual que el consumo de alcohol, la música y fumar en el recinto.También se permite nadar con burkini y practicar el naturismo. Swimmy cuenta ya con más de 120.000 usuarios entre España y Francia. Su objetivo pasa ahora por continuar creciendo y expandirse hacia otros países como Italia, Alemania o Estados Unidos.Una opción que puede resultar especialmente atractiva en Cádiz durante esos días en los que el levante aprieta, la playa deja de ser un lugar cómodo y nadie quiere terminar comiendo arena.