El sherry cask está en su fase final para convertirse en una Indicación Geográfica Protegida (IGP), atendiendo a su carácter artesanal-industrial radicado en una zona concreta, como es el Marco de Jerez. La próxima semana está prevista la celebración de un pleno extraordinario del Consejo Regulador del que podría salir la aprobación del pliego de condiciones de esta nueva IGP.Después de meses de negociaciones, como al final siempre pasa, ahora sí hay prisa, ya que la idea es que toda la documentación requerida –sobre todo el acuerdo sobre el pliego de condiciones– esté en la Consejería de Agricultura antes del 1 de julio.En 2023 salió una normativa de la Unión Europea (UE) para los aspirantes a convertirse en Indicación Geográfica Protegida Artesanal Industrial (desde ahora IGAI, que es como se conocen). Esa normativa establece un camino más rápido para realidades como el sherry cask que ya venían funcionando desde tiempo atrás con su propia licencia.Fue hace diez años, en 2016, cuando el sector decidió establecer dicha licencia para dar cobertura propia al envinado de botas con vino de Jerez (o Manzanilla) para después envejecer whisky, brandy y otros espirituosos. Ese 'atajo' por el hecho de llevar años operando con la licencia es lo que se pretende aprovechar para que la IGAI sea una auténtica realidad en un plazo aproximado de ocho meses o un año a lo sumo, no más.bodegasRebuelta vuelve al Brandy: "Ha tenido que venir el whisky para que veamos el potencial del sherry cask" Carlos Piedras Las ventajas de que el sherry cask se convierta en IGAI son evidentes. Con la licencia, el sector pudo comenzar a defenderse contra actuaciones que no eran correctas, tanto por el vino como por el sitio de envejecimiento, pero es el propio Consejo Regulador el que tiene que 'saltar' cada vez que detecta un uso fraudulento de su marca. Una vez que se convierta en IGAI, todos los países de la UE –y de fuera, en virtud de los acuerdos que tengan suscritos– serán los que actúen cada vez que se detecte el uso impropio de sherry cask. Pero claro, acceder a una IGAI significa ampliar los operadores con derecho a voz (y voto). Hay que tener en cuenta que la explotación de la licencia 'sherry cask' hasta ahora ha sido cosa de su titular, el Consejo Regulador, en el que confluyen bodegas y viticultores. Desde que se comenzó a trabajar en acceder a la IGAI el Marco de Jerez ha tenido que repartir responsabilidades con los otros grandes partícipes de la expansión del sherry cask: nos referimos, obviamente, a las empresas toneleras. En palabras de César Saldaña, presidente del Consejo Regulador."La IGAI nos obliga a pasar de un sistema de certificación del envinado a certificar todo el producto, tanto la bota como el vino que ha albergado y cómo lo ha hecho, para lo que ha sido necesario crear una asociación en la que estén juntos bodegas y toneleros". Aquí están todas las tonelerías de Jerez (Tevasa, Páez Lobato, Huberto Domecq o Vasima), pero también las de fuera inscritas y que envinan las botas escrupulosamente con vinos de Jerez, no hace falta que la bota se tenga que fabricar en el Marco de Jerez, como ocurre como José y Miguel Martín, de Bollulos (Huelva).100 millones de euros de facturaciónBien... desde que el sector decidió convertir la licencia de sherry cask en una de las nuevas IGAI se abrió un plazo de negociaciones que todavía no están definitivamente cerradas. Quedan algunos flecos en el pliego de condiciones, en su parte más compleja, que no es otra que definir qué es una sherry cask, para lo que se ha trabajado en tres aspectos. En primer lugar estaría la bota, sus características, tamaño, materiales, etc; a continuación los vinos de Jerez que puede albergar y, en tercer lugar, el proceso, el tiempo de envinado, el nivel de vino, etc... "En todos esos aspectos lleva tiempo trabajando la nueva asociación creada y es verdad que estamos muy cerca del acuerdo para cerrar el pliego de condiciones, pero quedan flecos que esperamos cerrar antes del pleno extraordinario", afirma Saldaña.La decisión de obtener una licencia para el 'sherry cask' por parte del Consejo Regulador en 2016 fue un gran jugada del sector. La idea inicial era solo ligar el vino de Jerez a otros productos de gran prestigio, como los espirituosos –sobre todo whiskies– envejecidos en barricas (o botas) que antes han tenido vino de Jerez, caso de The Macallan, por poner un ejemplo. Pero hace mucho que ese afán, digamos auxiliar, en la cuenta de resultados de las bodegas pasó a mejor vida, ya que el 'sherry cask' mueve en la actualidad del orden de 100 millones de euros, una cifra impresionante que sigue creciendo.