Manuel Armando, albañil: «Ya no hay mano de obra cualificada porque se está acabando los que quieren aprender y los que quieren enseñar»

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El sector de la construcción reúne a un grupo importante de trabajadores en nuestro país. Se calcula que tenemos a casi 1,5 millones de albañiles, alicatadores, electricistas, fontaneros, encargados de obra, topógrafos, aparejadores y auditores -entre otras profesiones- que con su trabajo diario levantan la ciudad del futuro. Este número es mayor cada año. Las personas ocupadas en la construcción ascendieron a 1.479.111 en 2025 ( INE ), lo que supone un incremento del 4,3% en relación con el año anterior. Aún así, se siguen escuchando voces como la de Mandy que denuncian que esto no es suficiente y falta mano de obra cualificada. Mandy se llama en realidad Manuel Armando . Él es albañil y día tras día comprueba que este rumor tiene mucho de cierto. En sus 30 años de experiencia en el sector de la construcción ha visto cómo, año a año, los aprendices y formadores de estos oficios han disminuido drásticamente hasta suponer un obstáculo en cada proyecto. Ha levantado la voz sobre esta situación en el programa Sector Oficios Podcast. «Ahora mismo está complicada la cosa», comparte en tono de resignación. «Dicen que no hay mano de obra. Mano de obra hay más que nunca, pero no cualificada», insiste. Según Manuel, el problema no es que falten personas que trabajen en este sector o que estén interesadas en hacerlo, sino que es necesario que esta gente tenga un nivel mayor de especialización. Explica que «mano de obra cualificada ya no hay porque se están acabando los que quieran aprender y los que quieran enseñar». La mano de obra disponible no tendría una formación concreta sobre un aspecto de la obra, primero porque no querrían cerrarse puertas en el sector y, segundo, porque no hay profesionales que quieran enseñar a la nueva generación de obreros. «Ya no hay eso que había antes», dice el albañil. Recuerda que hace unos años él mismo fue profesor de un joven albañil: «Yo, por ejemplo, hace años, bastantes años, tuve un chico de aprendiz, pero es que había un contrato de aprendizaje». Ese tipo de contrato «lo quitaron» y ahora es más costoso invertir en formación . Este deterioro progresivo de la profesión a partir de la educación hace que Manuel tenga pocas manos fiables en las que confiar para llevara a cabo sus proyectos. Afirma que le «fastidia» tener que confiar en un obrero que no temga una formación de calidad. «Me fastidia a mí tener que depender de nadie. Es que no lo soporto», y sigue, «me fastidia mucho la incompetencia de de la gente». Esta queja no es personal sino profesional, «porque si la gente es competente, cuando das con alguien competente da gusto». Manuel sueña con encontrarse a más personas profesionales y eficientes en su sector, «porque es una liberación» Dar con un buen albañil o un buen fontanero es un regalo para su exigencia de profesional: «Te quitas un peso de encima. No le sueltas. Ya cuando encuentras a alguien así».