La tribuna N, situada en la zona norte del trazado, en el exterior de la curva 9 (Curva Campsa), se desgañitaba cada vez aparecía el AMR26 de Fernando Alonso. Allí se ubica el espacio conocido como 'Alonso Land', que también abarca la Pelousse anexa. En total, unas 10.000 gargantas en lo que es una de las mayores muestras de devoción deportiva en el automovilismo mundial, en el epicentro de las curvas más técnicas de Montmeló y que este 2026 ha alcanzado su punto álgido, con las entradas agotadas y la posibilidad de que sea la última carrera del asturiano en este trazado. 'Fernando no te retires nunca', 'Gracias por enseñarnos a soñar' o 'No te vayas', son algunas de las pancartas que se podían leer entre la marea verde, que antaño fue azul y que hoy ve más cerca que nuca la retirada de su ídolo tras sus palabras este jueves: «Probablemente es mi última carrera en Barcelona en la F1», soltó. Embajador del circuito catalán, la conexión emocional entre Fernando Alonso y las gradas de Montmeló comenzó a forjarse hace más de dos décadas. Durante sus años dorados con Renault, cuando se coronó campeón en 2005 y 2006, las tribunas del trazado barcelonés se tiñeron por completo de azul, colores de la escudería francesa y también de la bandera asturiana. Durante su paso por escuderías como McLaren, Ferrari y Alpine, esa marea mutó ligeramente de colores (siempre predominó el azul) pero nunca bajó de intensidad. Con la segunda juventud de Alonso, ya en Aston Martin, las gradas se tiñeron del verde británico de la marca de Silvertstone, con un objetivo primordial: ver la victoria 33 del español en la F1. «Hemos pagado casi 350 euros por una entrada de tribuna, pero merece la pena. Al que le gusta la Fórmula 1, poder asistir a un evento como éste que hasta ahora solo pasaba una vez al año en España… Y más si además es la última carrera de Alonso aquí. Es histórico», asegura un aficionado de mediana edad que lleva una camiseta con la cara del asturiano. Víctor va acompañando de Claudia, su hija adolescente. Dos generaciones y una misma pasión. «Yo disfruté con los dos Mundiales que Alonso ganó con Renault, antes no existía la F1 en España… y ahora mi hija lo vive como un show», explica Víctor, que aún va vestido de azul. Claudia, con la gorra verde, lamenta que «yo no vi ganar a Alonso porque nací en 2008, pero no me quiero quedar con las ganas». Juan ha pagado unos 200 euros por un puesto en la Pelousse. «A ver si podemos empujarle desde aquí», explica, antes añadir: «Llevamos disfrutando más de 20 años de la Fórmula 1 gracias a él, logró lo que parecía imposible en España». El Gran Premio de 2026 está envuelto en una atmósfera innegable de nostalgia y trascendencia histórica. Con el traslado del título del Gran Premio de España a Madrid a partir de los próximos años, la cita en Montmeló defiende su prestigio bajo la denominación de Gran Premio de Barcelona-Catalunya. Además, el futuro contractual y competitivo del asturiano a sus 44 años genera dudas razonables, convirtiendo cada sesión de este fin de semana en un acontecimiento único.