Hace tres años, Jorge y César Cadaval, conocidos como Los Morancos, dieron un paso que pocos esperaban de ellos: abrir un despacho jurídico en Sevilla especializado en cancelación de deudas. Lo que empezó casi por casualidad, tras una conversación con un amigo en Barcelona sobre la Ley de la Segunda Oportunidad, se ha convertido en uno de los proyectos más importantes de su vida.Los números hablan por sí solos. Libres de Deuda ha exonerado más de 29 millones de euros en 452 expedientes resueltos, tiene otros 53 millones en tramitación y ha atendido a casi 800 clientes. Su página web ha recibido más de 110.000 visitas y el equipo ha despachado 15.000 consultas desde su apertura.Pero más allá de las cifras, los hermanos Cadaval hablan de algo que no aparece en ningún balance: el momento en que llaman a un cliente para comunicarle que su deuda ha sido cancelada. Personas que llevaban meses sin dormir, con los acreedores llamando sin parar, que al escuchar la noticia rompen a llorar o no dan crédito a lo que oyen.Casos que no se olvidanEntre los expedientes que más les han marcado está el de Judith, una joven de 23 años que acumuló una deuda de 25.603 euros después de ser víctima de una estafa que derivó en la contratación de productos financieros a su nombre. O el de Alberto, un empresario de la construcción cuyo negocio no sobrevivió a la pandemia y que arrastraba deudas de 619.660 euros.Jorge Cadaval, muy emocionado, junto a su hermano César.Son perfiles muy distintos, pero con un denominador común: personas que no llegaron a esa situación por irresponsabilidad, sino por circunstancias que se escaparon de su control.Exigentes con los requisitosLos Morancos insisten en que en Libres de Deuda no se acepta cualquier caso. Si el equipo de abogados no ve viable una situación, no se tramita. La transparencia y la empatía, subrayan, son la base del proyecto. Desde el primer contacto, cada cliente sabe con quién habla y quién va a llevar su expediente durante todo el proceso.