La UE elige un helicóptero no tripulado de 350 kilos para neutralizar la amenaza de los submarinos rusos y chinos

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El escenario de la seguridad marítima global sufre una transformación drástica ante la creciente sofisticación de las flotas submarinas de potencias como Rusia y China. En respuesta a este desafío, la Unión Europea ha decidido dar un paso al frente en tecnología militar mediante la selección de una plataforma aérea no tripulada de última generación para encabezar la vigilancia en el entorno submarino.El elegido para esta misión es el Camcopter S-300, un helicóptero no tripulado de despegue y aterrizaje vertical desarrollado por la firma austríaca Schiebel. Según revela un informe del portal especializado *Interesting Engineering*, este dispositivo se integrará en el ambicioso proyecto SWORD, una iniciativa de investigación de 36 meses financiada por el Fondo Europeo de Defensa y liderada por el consorcio industrial TKMS Atlas Elektronik.El objetivo principal de este programa de defensa consiste en establecer una cadena continua de detección y ataque que permita a las armadas europeas localizar y neutralizar submarinos enemigos desde una distancia de seguridad. De este modo, se evita la necesidad de colocar buques tripulados directamente sobre la zona de peligro, lo que reducirá drásticamente la vulnerabilidad de las tripulaciones frente a posibles ataques con torpedos.La aeronave destaca por unas capacidades técnicas diseñadas específicamente para operar en entornos marítimos hostiles. Este vector autónomo puede transportar hasta 350 kilogramos de carga útil y cuenta con una autonomía de vuelo que alcanza las 24 horas. Estas especificaciones facilitan el despliegue remoto de sonoboyas y sensores avanzados a gran distancia de la plataforma de control.El desafío de las flotas silenciosasLa urgencia de este proyecto responde a la intensa modernización que el Kremlin ha ejecutado en su flota de sumergibles durante la última década, desplegando unidades extremadamente silenciosas y difíciles de rastrear en el Atlántico Norte, el Ártico y el Mediterráneo. A ello se suma la rápida expansión del programa submarino de Pekín, que amenaza la seguridad de las rutas comerciales aliadas.Con el desarrollo de SWORD, Bruselas busca consolidar un sistema de sistemas en el que plataformas tripuladas y autónomas colaboren de forma coordinada. La incorporación del S-300 representa un avance estratégico clave para la defensa europea, asegurando que las armadas aliadas mantengan la superioridad táctica en un escenario de guerra submarina cada vez más complejo y tecnológico.