Schrödinger intentó convertir la percepción del color en un problema de geometría hace casi 100 años. Ahora un equipo de cientificos acaba de completar la pieza matemática que faltaba

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Un equipo de Los Alamos ha formalizado una vieja intuición de Schrödinger: que el tono, la saturación y la luminosidad no son simples etiquetas que ponemos a los colores, sino propiedades inscritas en la propia estructura matemática de cómo los percibimos.