Durante años, salir de casa dependía de la fuerza de otra persona. Una vecina de la barriada de Santo Tomás de Aquino de Jerez apenas podía bajar a la calle por sus propios medios. Vive en un tercer piso y una enfermedad degenerativa fue reduciendo poco a poco su movilidad hasta convertir una escalera cotidiana en una barrera imposible. Cuando necesitaba salir, era su marido quien la cargaba a la espalda. Peldaño a peldaño.Rehabilitación ascensores zona sur Jerez-JUAN CARLOS TORODaniel Rosa y Ezequiel García frente a los nuevos ascensores de la barriada de Santo Tomás de Aquino.-JUAN CARLOS TOROLa escena ha sido habitual durante demasiado tiempo en unos bloques construidos cuando los ascensores no formaban parte de las prioridades urbanísticas. También la conocen quienes han tenido que subir carros de bebé, cargar bolsas de la compra o afrontar una lesión que convierte varios pisos de escaleras en un auténtico desafío. Por eso, en Santo Tomás de Aquino, la llegada de los ascensores se vive como algo más importante que una simple obra.La Junta de Gobierno Local concedió en octubre del pasado año la licencia para la rehabilitación energética y la mejora de la accesibilidad en cuatro edificios de la barriada. Las actuaciones beneficiarán a 40 viviendas repartidas entre los bloques de la avenida Blas Infante números 42, 46 y 54, además del número 32 de la plaza Santo Tomás de Aquino. Sin embargo, detrás de los expedientes, las subvenciones europeas y los proyectos técnicos hay una historia mucho más cercana: la de decenas de vecinos que llevan años esperando una solución.Tres años de reuniones, firmas y pacienciaSi alguien conoce bien el recorrido de este proyecto es Ezequiel García Carballo. Durante ocho años fue presidente de una de las comunidades afectadas y le tocó asumir buena parte del trabajo que rara vez aparece en las fotografías de las inauguraciones. Reuniones, documentación, autorizaciones, contratos y una larga lista de trámites administrativos que han acompañado el proceso."Lo más complicado fue poner de acuerdo a todos los vecinos y conseguir toda la documentación", explica. Durante meses, la prioridad fue reunir papeles y completar expedientes para evitar retrasos en una tramitación que ya de por sí avanzaba con lentitud. Cada firma suponía un paso más hacia una obra que parecía no terminar de arrancar.Rehabilitación ascensores zona sur Jerez-JUAN CARLOS TORO La burocracia ha sido una constante desde el principio. Los edificios cuentan con zonas de acerado que pertenecen a las propias comunidades, una circunstancia que obligó a coordinar permisos entre administraciones y vecinos. El procedimiento era complejo y requería que cada parte autorizara los pasos necesarios antes de iniciar cualquier actuación.A esa dificultad administrativa se sumó la propia complejidad técnica del proyecto. Los bloques no estaban preparados para incorporar ascensores y hubo que estudiar distintas alternativas para encontrar una solución compatible con la estructura de los edificios. Entre modificaciones, revisiones y nuevos planteamientos, el calendario fue alargándose mucho más de lo que los residentes habrían deseado.Cuando unas escaleras se convierten en una barreraLa necesidad de los ascensores resulta evidente para cualquiera que observe la realidad cotidiana de estos edificios. En los bloques viven numerosas personas mayores y también vecinos con problemas de movilidad que han visto reducida su autonomía por la falta de accesibilidad.Daniel Rosa bajando las escaleras de su edificio, que ahora tendrá ascensor.JUAN CARLOS TOROEn el caso de la comunidad que presidía Ezequiel, la situación de una residente terminó convirtiéndose en uno de los argumentos más contundentes para impulsar la actuación. La mujer lleva años con una enfermedad degenerativa que limita enormemente sus desplazamientos. Con el paso del tiempo, salir de casa dejó de ser una acción sencilla para convertirse en una operación compleja."Muchas veces no ha podido salir. Había días en los que se quedaba en casa porque bajar era imposible", relata. La imagen de su marido cargándola por las escaleras forma parte de la memoria reciente de la comunidad. Una rutina silenciosa que resume mejor que cualquier informe técnico la importancia de una infraestructura como esta.Aunque el ascensor no resolverá completamente todos los problemas de accesibilidad, sí reducirá enormemente las dificultades. La instalación permitirá eliminar gran parte del recorrido vertical que hasta ahora debía hacerse por las escaleras. Para muchas familias, esa diferencia supone recuperar una libertad que daban prácticamente por perdida.La experiencia de quien se quedó encerradoLa historia de Daniel Rosa Segura demuestra que la necesidad de un ascensor no afecta únicamente a las personas mayores o con discapacidad. Hace algún tiempo sufrió una lesión en la columna que le obligó a permanecer durante meses con una movilidad muy reducida.Vive en un tercer piso y durante aquel periodo las escaleras se convirtieron en un obstáculo imposible de salvar. "Estuve dos o tres meses prácticamente encerrado en casa", recuerda a lavozdelsur.es. Una experiencia que le permitió comprender hasta qué punto algo aparentemente cotidiano puede condicionar la vida de una persona.Rehabilitación de los edificios de la barriada de Tomás de Aquino.JUAN CARLOS TOROPor eso celebra la llegada de los ascensores igual que muchos de sus vecinos. La mejora beneficiará a quienes tienen problemas de movilidad permanentes, pero también a familias con niños pequeños, personas que atraviesan periodos de recuperación médica o residentes de edad avanzada para quienes cada escalón supone un esfuerzo adicional.Más allá del ascensorLas actuaciones previstas no se limitan únicamente a mejorar la accesibilidad. Los proyectos contemplan también una importante rehabilitación energética destinada a aumentar el confort de las viviendas y reducir el consumo de energía.Entre las medidas previstas figuran la mejora del aislamiento en las fachadas, la modernización de instalaciones y la incorporación de sistemas más eficientes para la producción de agua caliente sanitaria. También se instalarán paneles fotovoltaicos con el objetivo de generar energía renovable y disminuir la huella energética de los edificios.Los vecinos de la barriada, frente al nuevo ascensor de uno de los edificios.JUAN CARLOS TOROLa actuación incluye además la renovación de la instalación eléctrica general y distintas mejoras destinadas a actualizar unos inmuebles que acumulan décadas de uso. En conjunto, las obras pretenden ofrecer una segunda vida a unos bloques que forman parte de una de las barriadas históricas de Jerez.Para los vecinos, sin embargo, la dimensión energética del proyecto queda muchas veces en un segundo plano frente al impacto inmediato que tendrá la accesibilidad. La posibilidad de subir y bajar sin depender de las escaleras eclipsa cualquier otra mejora prevista en la intervención.La parte menos amable del proyectoLa satisfacción general no impide que existan algunas críticas. Los vecinos reconocen que el balance es positivo, pero consideran que determinados aspectos de la ejecución no se corresponden completamente con lo que esperaban cuando aprobaron el proyecto.Una de las principales preocupaciones tiene que ver con las pasarelas de acceso a los ascensores. Algunos residentes temen que la lluvia pueda generar problemas de seguridad debido a la exposición de determinadas zonas y a la posibilidad de que el agua termine acumulándose en áreas de paso.Las pasarelas que conectan los ascensores con el rellano están expuestas a la intemperieJUAN CARLOS TOROTambién existen quejas relacionadas con elementos que, según afirman, aparecían reflejados en la documentación inicial y que finalmente no se han ejecutado tal y como esperaban. Estas cuestiones han motivado diversas reclamaciones ante las administraciones implicadas mientras las obras avanzan hacia su fase final.Ezequiel reconoce que la respuesta a estas peticiones está siendo más lenta de lo deseado. "Cuando aparecen problemas y entran en juego distintas administraciones, todo se vuelve mucho más complicado", resume. Aun así, la sensación predominante entre los vecinos sigue siendo de esperanza.El proyecto inicial de la rehabilitación de las viviendas de Santo Tomás de Aquino.JUAN CARLOS TOROLa cuenta atrás para una nueva etapaLas previsiones apuntan a que los ascensores podrían estar operativos en las próximas semanas. La nueva fecha límite impuesta –tras haber sido atrasada anteriormente– es el 1 de julio. Aunque todavía quedan cuestiones pendientes y algunos detalles por resolver, los residentes observan ya cómo una reivindicación histórica está cada vez más cerca de convertirse en realidad.La transformación será especialmente visible para quienes llevan años condicionando su día a día a la existencia de unas escaleras. Personas mayores que podrán salir con mayor facilidad, vecinos con problemas de movilidad que recuperarán autonomía y familias que afrontarán con menos esfuerzo tareas cotidianas que hasta ahora resultaban incómodas.Después de tres años de trámites, reuniones y esperas, la conversación en los portales ya no gira únicamente en torno a permisos o expedientes. Empieza a centrarse en cómo cambiará la vida cuando los ascensores entren definitivamente en funcionamiento y pasen a formar parte de la normalidad del barrio.Daniel sonríe cuando se le pregunta qué ocurrirá cuando todo esté terminado. La respuesta llega rápida, casi espontánea: "Yo creo que haremos una celebración". Después de tantos años esperando, hay obras que no solo transforman un edificio, sino que también transforman la forma de vivirlo.