Desirée de Suecia sorprende y deja fuera de la herencia a su hijo mayor

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Desirée de Suecia falleció el pasado 21 de enero de 2026 a los 87 años. Una triste noticia para el Rey sueco, que perdía a una hermana mayor tras la muerte unos meses antes de la Princesa Brigitte , afincada en Mallorca. «Mi familia y yo extendemos nuestras más sentidas condolencias a los hijos de la princesa Désirée y a sus familias», comentaba el monarca tras darse a conocer la triste noticia. Ahora ha sido precisamente esa familia la que ha conocido cuáles fueron las últimas voluntades de Desirée, que dejó un patrimonio de unos 11,6 millones de euros. La Princesa tenía tres hijos fruto de su matrimonio con el barón Niclas Silfverschiöld, el mayor, Carl Otto (nacido en 1965), y las dos pequeñas, Christina-Louise (1966) y Hélène (1968) . Y, tal y como ha informado el medio sueco 'Expressen', solo sus dos hijas forman parte del reparto de la herencia. Hay riqueza de sobra para repartir. Porque esa fortuna no es solo en efectivo, también incluye joyas por valor de casi 92.000 euros y un apartamento en Mallorca , que era donde vivía su hermana Brigitte, valorado en 600.000 euros. Y, sin embargo, Carl ha sido excluido de este reparto de patrimonio. ¿Por qué? El motivo es tan sencillo como enrevesado. Esta extraña división patrimonial no responde a un conflicto o distanciamiento, sino a una decisión planeada. Carl fue el único heredero del barón Niclas Silfverschiöld tras su muerte en abril de 2017. Heredó de manera individual 2,4 millones de euros y los castillos de Koberg y Gåsevadsholm además del título. En total, un patrimonio que equivaldría a casi 46 millones de euros. La propia Princesa lo aclara así en su testamento: «Con esta disposición, perjudico a mi hijo Carl. Sin embargo, ha sido ampliamente compensado en este sentido en el testamento redactado hoy por mi esposo, tanto en lo que respecta a sus bienes personales como a los bienes que administra en fideicomiso (los castillos de Koberg y Gåsevadsholm)». Una decisión con la que los tres hijos habrían estado de acuerdo, a pesar de que Christina-Louise y Hélène recibirían en cualquier caso un porcentaje menor de las riquezas de sus padres como conjunto. Sin embargo, hay otro detalle a tener en cuenta. Suecia, al igual que España o Francia, obliga a que las herencias incluyan una parte legítima proporcional para cada uno de los hijos, aunque luego se reparta de forma desigual. El único motivo por el cual podrían haber evitado este resquicio de la ley es si todos ellos hubieran aceptado ambos testamentos y no quisieran reclamarlos en los seis meses que se ofrecen desde que se conocieran las últimas voluntades.