Una nueva pastilla logra controlar el azúcar y reducir peso en diabéticos tipo 2

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La revolución de la semaglutida (Ozempic) y otros medicamentos que han transformado el tratamiento de la diabetes y la obesidad en todo el mundo, está a punto de trascender la barrera de las agujas. Hasta ahora, la inmensa mayoría de los pacientes que recurren a estas terapias dependen de pinchazos semanales , algo que ha desincentivado la adherencia al tratamiento. Las pocas alternativas en comprimidos que existen en el mercado exigen protocolos muy estrictos, como tomar la dosis en ayunas nada más levantarse y esperar al menos media hora sin probar bocado ni gota de agua para que el estómago no destruya el compuesto. Esta barrera podría tener los días contados. Un nuevo ensayo clínico presentado en la conferencia anual de la Asociación Americana de la Diabetes (ADA) y publicado simultáneamente en la revista médica ' The Lancet ', ha demostrado que una nueva molécula oral llamada elecoglipron es capaz de reducir de forma drástica los niveles de glucosa en sangre y el peso corporal en personas con diabetes tipo 2. Al tratarse de una molécula pequeña no peptídica, el fármaco promete saltarse las estrictas restricciones de los tratamientos actuales, abriendo la puerta a un control de la enfermedad mucho más accesible. Vanita Aroda , directora de Investigación Clínica en Diabetes del prestigioso sistema de salud Mass General Brigham en Boston y autora principal del estudio, subraya el cambio de paradigma que supone este hallazgo. «Hasta la fecha, las terapias GLP-1 se han limitado en gran medida a formulaciones inyectables o péptidos orales , cada uno con restricciones inherentes de administración y dosificación», explica la investigadora. Para Aroda, los resultados demuestran que los medicamentos orales de nueva generación «pueden ser igual de eficaces para los pacientes con diabetes, superando al mismo tiempo las limitaciones tradicionales». El ensayo clínico, financiado por la farmacéutica AstraZeneca, se llevó a cabo en nueve países y contó con la participación de 406 adultos con diabetes tipo 2. Los pacientes fueron divididos en varios grupos para evaluar diferentes dosis del fármaco frente a un grupo de control que recibió placebo. Tras 26 semanas de seguimiento, los resultados evidenciaron un beneficio clínico en todas las concentraciones probadas. El dato más llamativo tiene que ver con el control glucémico a largo plazo. Hasta el 89,6% de los pacientes que recibieron elecoglipron lograron situar sus niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c) por debajo del 7%. Esta cifra no es un número cualquiera: es el umbral de referencia médica que la mayoría de las guías internacionales consideran como el objetivo estándar para dar por controlada la diabetes en adultos y evitar complicaciones cardiovasculares o renales a largo plazo. En contraste, apenas una cuarta parte de los pacientes que tomaron el placebo lograron alcanzar esa meta. Más allá del control estricto del azúcar, el estudio confirmó que el fármaco mantiene intacto el codiciado « efecto secundario » que ha hecho famosos a los agonistas del GLP-1, la pérdida de peso mediante la regulación del apetito. El 72,3% de los participantes que completaron el tratamiento con elecoglipron consiguieron reducir su masa corporal en al menos un 5%, un resultado muy superior al tímido 20,2% registrado en el grupo placebo. En cuanto a la seguridad, los investigadores señalaron que los efectos secundarios y la tolerancia al medicamento se mantuvieron en niveles similares a los de otros fármacos de la misma familia en fases de desarrollo equivalentes, destacando los habituales trastornos gastrointestinales leves al inicio del tratamiento. La investigación con este tipo de moléculas orales busca dar respuesta a una demanda creciente de los sistemas de salud, saturados por la altísima demanda de los formatos inyectables y los problemas globales de suministro. La viabilidad de una pastilla convencional que se pueda fabricar a gran escala y almacenar sin necesidad de cadena de frío promete democratizar el acceso a estas terapias de precisión. «Estudios como estos son esenciales para refinar los enfoques existentes y garantizar que los avances de la ciencia se traduzcan en una atención más segura y eficaz para las personas que viven con diabetes», concluye Aroda.