El mayor fabricante de coches eléctricos del mundo ya no quiere fabricar solo coches. BYD ha confirmado de forma oficial que ya trabaja en robots humanoides, el reconocimiento más directo hasta la fecha de sus ambiciones más allá del automóvil.Quien lo ha puesto negro sobre blanco es Li Ke, vicepresidenta ejecutiva de la compañía. La directiva explicó que la empresa avanza en estos robots y que las claves del sector serán la fabricación, el software y el hardware. También deslizó una idea llamativa sobre cómo podrían acabar vendiéndose.El planteamiento parte de una premisa: un coche eléctrico moderno y un robot humanoide se parecen más de lo que aparenta. Ambos dependen de sensores, baterías, actuadores y plataformas de computación, además de modelos de inteligencia artificial que toman decisiones sobre la marcha. Para una empresa que ya domina esa receta en sus vehículos, dar el salto a un cuerpo con brazos y piernas no suena tan descabellado.El puente entre el automóvil y la máquinaSegún recoge el medio especializado CarNewsChina, Li Ke defendió que la inteligencia del automóvil y la robótica comparten cimientos: percepción, toma de decisiones, control del movimiento e integración de software. Los fabricantes, además, aportan músculo industrial, gestión de la cadena de suministro y experiencia en sistemas donde la seguridad no admite fallos. Esa combinación explica por qué tantas marcas chinas miran ahora hacia los humanoides. El terreno ya está poblado: los robots de Figure trabajan en cadenas de montaje durante turnos de 24 horas.Li Ke fue más allá y planteó que BYD podría montar una plataforma abierta en lugar de encerrarse en productos propios. Bajo ese modelo, fabricaría sus propias máquinas y, a la vez, colaboraría con otras empresas de robótica. La estrategia calca la del negocio del coche, donde desarrolla la tecnología clave en casa pero mantiene una extensa red de proveedores. No sería el primero en abaratar la entrada: ya hay robots por 15.000 dólares a la venta.Una carrera con muchos competidoresBYD se suma a una lista creciente de fabricantes chinos metidos en la robótica humanoide. En abril, Chery arrancó la venta en línea de un robot con una batería de 0,7 kWh por 280.000 yuanes, unos 41.400 dólares, y se convirtió en uno de los primeros en comercializarlo de cara al público. Otros, como Xpeng, han enlazado su estrategia de inteligencia artificial con la robótica que viene. Incluso Tesla y su Optimus empujan en la misma dirección desde Occidente.La directiva no dio plazos de comercialización, ni especificaciones técnicas, ni cifras de inversión, ni objetivos de producción. Hay intención declarada y poco más por ahora. Aun así, el respaldo industrial pesa: BYD sigue siendo el mayor fabricante de vehículos de nueva energía de China, con 321.123 unidades vendidas en abril de 2026. Esa misma maquinaria es la que prepara su desembarco en Europa.Si la apuesta cuaja, el comprador del futuro podría entrar en un concesionario de BYD a por un utilitario y salir, de paso, con un robot para casa. Suena a ciencia ficción, pero la industria del motor lleva tiempo demostrando que la frontera entre el coche y la máquina se estrecha cada año. La pregunta ya no es si los fabricantes de automóviles harán robots, sino cuándo los pondrán en el salón.