Desde el pasado 30 de mayo–y hasta el 15 de junio– Madrid ha sido conquistada por Bad Bunny . El artista puertoriqueño ha logrado cerrar la taquilla del Estadio Metropolitano de Madrid en sus 10 fechas, que se ha abarrotado de gente de todas las edades y condiciones. Los medios de comunicación y la conversación pública tampoco se han escapado de este fenómeno: sus canciones suenan en todas partes, el debate sobre «La Casita» sale en cualquier círculo y el nombre de Benito se repite constantemente. Sin embargo, y a pesar del constante bombardeo de información y estímulos que está suponiendo el paso por España de la gira 'Debí Tirar Más Fotos' , hay gente a lo que esto le puede resultar inhóspito y ajeno: desde los que mantienen prejuicios hacía la música latina en general y el reggaetón en particular, hasta a los que no conectan con su propuesta escénica y generacional, pasando incluso por los que no comprenden el dialecto puertoriquieño que tanto abunda en sus letras, pues una de las críticas más repetidas ha sido que no se le entiende . Por ello y mucho más, resulta especialmente interesante la lectura de 'Bad Bunny ganó a las máquinas' (Debate) de Marta Fernández . En este ensayo, la periodista analiza el éxito de Benito Antonio Martínez Ocasio en tiempos de IA, algoritmos y pantallas, estudiando como un artista profundamente local y culturalmente arraigado ha conseguido ser un fenómeno global. Una tesis que queda clara en una de las frases más contundentes del libro: «Benito ha venido. «Benito ha venido para que sepamos que no todo está perdido. Diréis que su voz no es perfecta, ni lo es su dicción. Diréis que se atropella cantando. Pretenderéis no entenderlo. Pero precisamente por eso es nuestra única esperanza», Al final del libro, Fernández se acuerda precisamente del público más despistado, al que incluso le puede costar entender de qué hablan las letras de Bad Bunny. Para ellos incluye un «Pequeño glosario 'boricua' para cantar a Bad Bunny«, donde define y explica algunos de los términos más importantes y recurrentes en la discografía del puertoriqueño. Estos son algunos de los más llamativos: Baby/Bebé : De las más repetidas y parodiadas. Recoge la acepción inglesa de baby haciendo referencia a una pareja, interés amoroso o una mujer hermosa. En la traducción literal al español, Fernández destaca la importancia de saber cuando dejar de usarlo recordando el inicio de 'Solo de mi' Bellaco (y sus variaciones bellaquear y bellaquera): Bellaco es sinónimo de estar sexualmente excitado, o la actitud provocativa y lujuriosa. En la misma línea, bellaquear consiste en la interacción con otra persona para llevarlo a este estado, y bellaquera es la persona que lo hace. BM : Apócope de BMW, Fernández explica que es la moto deseable para fardar en la calle. Los vehículos alemanes ocupan un lugar destacado, pues Audi también es uno de los términos definidos, aunque de este destaca su comida para mantener relaciones sexuales en él. Cabrón : De las que pueden sonar más familiares al lector español, y también de las más versátiles. Fernández recoge cuatro acepciones, la primera como un vocativo retador hacia alguien del que desconocemos su nombre; como forma para referimos a un amigo; para definir a algo de extrema bondad o belleza; y para designar algo muy malo o estropeado. Para estas dos últimas usa el mismo ejemplo: «Puerto Rico está bien cabrón». Caserío : Se refieren a los bloques de vivienda levantados por el gobierno para las personas de bajos recursos. Fernández advierte de que no tienen nada que ver con los caseríos vascos y navarros. Ey (o hey) : La muletilla más repetida de Bad Bunny, hasta 57 veces fue mencionada en el 'Half Time Show' de la Superbowl, probablemente más de lo que se dijo 'touchdown'. Flow : De las más comunes, puede hacer referencia al carisma y actitud para expresarse, vestirse o moverse en el mundo, pero también a la capacidad de los artistas urbanos a adaptar con naturalidad sus rimas y cadencias a la música. Janguear (y sus variaciones) : Del inglés «to hang out», significa pasar el rato con los amigos y divertirse. El jangueo es la diversión derivada de ello. Mami/Papi : También muy repetidas y parodiadas. Diminutivos cariñosos para la pareja o para llamar la atención de una persona atractiva o potencial pareja. Parranda : Quizás más extendido en España gracias a Peret, hace alusión a reuniones o fiestas donde un grupo de músicos acude tocando de un lugar a otro. Perrerar : Indispensable. El baile sensual más característico del reggaetón. Fernández confiesa que creía que el término provenía de PR (Puerto Rico) y bromea con que solo se puede ejecutar correctamente siendo latino, a los demás nos falta «sazón« (enseguida llegaremos a esto). Piquete : Tener mucho estilo para hablar, bailar o vestir, o tener seguridad en uno mismo al hacerlo. Similar al «flow« antes mencionado. Sacarla del estadio (y otros términos de beisbol) : Expresión tomada del inglés, referencia a hacer algo muy bien. Tiene su origen en el béisbol, donde batear fuera del estadio implica hacer un homerun. No es lo único que viene de este deporte, pues Fernández también incluye Pichar, que consiste en ignorar deliberadamente a alguien. Sazón : De las más célebres. Fernández encuentra una equivalencia con el «duende» español. Poseer gracia caribeña en definitiva. Titi : La palabra que arranca una de las canciones más famosas de Bad Bunny. Forma cariñosa de llamar a las tías, aunque a veces también a amigas cercanas.