Redacción ClarínVivimos en una época en la que estamos permanentemente conectados, pero muchas veces más alejados unos de otros. En un restaurante, en una sala de espera o incluso en una reunión familiar, es frecuente observar a varias personas compartiendo el mismo espacio físico mientras cada una permanece absorta en la pantalla de su teléfono.La tecnología nos brinda herramientas extraordinarias y ha facilitado innumerables aspectos de la vida cotidiana. Sin embargo, quizás valga la pena preguntarnos cuánto tiempo dedicamos a mirar una pantalla y cuánto a mirar a quienes tenemos enfrente.Las conversaciones pausadas, el intercambio de ideas y el simple acto de escuchar parecen haber perdido terreno frente a la inmediatez de los mensajes y las notificaciones. No se trata de rechazar los avances tecnológicos, sino de recordar que ninguna aplicación puede reemplazar la riqueza de una charla sincera.Tal vez uno de los desafíos de nuestro tiempo sea encontrar un equilibrio entre el mundo digital y los vínculos reales. Porque al final del día, son las personas y no los dispositivos las que dan sentido a nuestra vida.Francisco Sciaky franciscosciaky@gmail.comOTRAS CARTASLa despedida al Indio SolariLa muerte de Carlos “Indio” Solari no es solo la despedida de un músico: es el cierre de una etapa cultural que marcó a varias generaciones. Su partida deja un vacío difícil de dimensionar, no solo en el rock sino en la identidad misma de miles de argentinos. El Indio fue mucho más que la voz de Los Redonditos de Ricota. Fue un fenómeno social. Al margen de los grandes medios, logró construir una mística única, basada en la independencia, la poesía y un vínculo visceral con su público. Las “misas ricoteras” eran ritos colectivos donde la música se convertía en pertenencia y resistencia. En tiempos donde la sobreexposición parece regla, su hermetismo resultaba una forma de coherencia. El Indio hablaba cuando tenía algo que decir, y cuando lo hacía, sus palabras -al igual que sus canciones- estaban cargadas de metáforas, de crítica social y de una mirada incómoda sobre la realidad. Su retiro de los escenarios en 2017 no significó un adiós total. Siguió presente, demostrando que la creatividad puede persistir incluso frente a la adversidad. Hoy, frente a su partida, queda la sensación de que no solo se fue un artista, sino también un lenguaje, una forma de entender la cultura y el vínculo con el público. El Indio construyó algo que perdura. Tal vez ese sea su mayor legado: haber demostrado que la música puede ser, al mismo tiempo, arte, refugio y bandera.Roberto Peláez robertopelaez3@yahoo.com.arUna vez más la muerte de un ídolo, como el Indio Solari, en lugar de unir a los argentinos en la tristeza, profundiza una grieta miserable. De un lado los que se apoderan de la muerte del Indio por conveniencia y miseria política, los eternos dueños de las muertes como publicidad a su ideología, y por el otro lado los que sufren la partida de un ídolo. Malditos los que crearon esta grieta que no permite que un país avance. Indio, tu muerte no va a servir de unión para los argentinos, lamentablemente...Darío Díaz dariodiazalb@gmail.comCon frecuencia, los homenajes tienden a exaltar los logros y a silenciar las contradicciones. Pero una sociedad madura no debería renunciar al pensamiento crítico ni siquiera frente a quienes han dejado una huella profunda en la cultura o en el deporte. El talento puede ser extraordinario y la influencia inmensa, pero ello no convierte a nadie en un modelo moral indiscutible. Del mismo modo, las incoherencias personales no necesariamente anulan el valor de una obra. Entre la idolatría y la descalificación existe un camino más equilibrado: reconocer los méritos sin ignorar las contradicciones. Quizás esa sea la forma más honesta de recordar a quienes alcanzaron relevancia pública y, al mismo tiempo, preservar nuestra capacidad de juicio.J. Felipe Fliess felfli@yahoo.com“¿El fútbol es para todos o se para(...)liza todo?”Hoy, el fútbol amateur y/o con amigos fue superado por el exponencial negocio multimillonario, no sólo en Argentina (AFA) sino en todo el mundo (FIFA), donde vale todo. El 24/5 se paralizó Córdoba y, según declaraciones, el 90% de las fuerzas de seguridad se afectó al “operativo fútbol”, desprotegiendo a sus ciudadanos (tardío operativo por Agostina). Es increíble que, en general, la Policía se ocupe de las “hinchadas” y desproteja al pueblo. Arranca el Mundial, en el cual Argentina, a pesar de los escándalos de la AFA, es notorio participante. Mientras tanto, la danza de los millones continúa y nada se resuelve a fin de ganar tiempo y aire hasta que se mueva la pelotita que domine, distraiga y arrastre a las masas obnubiladas durante más de un mes. Dada la situación del país (pobreza, hambre, gente en las calles, desocupación, salarios y jubilaciones vergonzosos, escándalos, internas, recortes en salud, educación y otros), ¿resulta lógico que nuestro país se paralice y festeje otro carnaval? ¿El fútbol es para todos o se para(...)liza todo?Marcos A. Machado marcos53arg@gmail.comRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosIndio SolariMundial 2026