Cincokas

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Lleva un neceser chiquitito en la mano a todos lados, el mismo que los futbolistas cuando aparecen bajándose del autobús. La bolsita va adornada con los dibujitos esos de Louis Vuitton. No sé si el macuto es verdadero o falso, me da igual; la horterada ya está perpetrada. También trae unas gafas de sol que ya se las ponía su abuela María Jesús para ir a Benidorm hace medio siglo, y una camiseta en la que caben tres o cuatro jambos como él. En los pies calza un salario mínimo interprofesional. Por la mañana unas chanclas de Nike que parecen dos almohadas viscoelásticas y por la noche unas Golden Goose, que son esas zapatillas que nuevas del paquete ya vienen... Ver Más