Juncia y poleo. Adelfa y eucalipto. Retama y mastranto. Un fin de semana al año, Zahara de la Sierra deja de parecer un pueblo –de los más bellos de España– para convertirse en un auténtico vergel. Su calles empedradas y sus blancas fachadas se cubren de ramas y flores, mientras que el aire se impregna del intenso y singular aroma que solo el campo genera.Siempre ha sido así, 60 días después del Domingo de Resurrección desde hace más de 500 años. La celebración del Corpus Christi en Zahara de la Sierra, único de Andalucía declarado desde 1980 como de Interés Turístico Nacional –y también Nacional de Andalucía desde 1997–, transforma por completo las principales calles y plazas del centro de la localidad serrana gracias a la implicación de vecinos y voluntarios.Una historia centenariaLa historia del Corpus se remonta al siglo XIII. La festividad nació oficialmente en 1264, cuando el papa Urbano IV instituyó una celebración destinada a ensalzar la presencia de Cristo en la Eucaristía. Desde entonces, la fiesta se extendió por toda Europa y encontró en España un lugar especialmente proclive para esta celebración.galerías fotográficasZahara de la Sierra celebra su histórico Corpus Christi entre flores, altares y trabajo vecinal José María ReynaLas procesiones comenzaron a incorporar elementos populares, decoraciones florales y manifestaciones culturales que variaban según cada territorio. Con el paso de los siglos, muchas localidades desarrollaron tradiciones propias, pero pocas han conservado una personalidad tan marcada como la de Zahara de la Sierra.Vecinos cargan con las adelfas que se usan en la decoración del pueblo. Al fondo, un camión con eucalipto.-JOSÉ MARIA REYNAEl origen de la celebración zahareña está íntimamente ligado a la historia de la localidad. Situada en un enclave estratégico de la serranía gaditana, Zahara fue durante siglos una tierra fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes. Su posición la convirtió en protagonista de algunos de los episodios más relevantes de la Reconquista en Andalucía.Tras su incorporación definitiva a la Corona de Castilla, comenzaron a desarrollarse manifestaciones religiosas destinadas a reforzar su identidad cristiana. Fue entonces cuando, según la tradición, surgieron las primeras celebraciones del Corpus, dando origen a una costumbre que ha sobrevivido generación tras generación hasta nuestros días.Una celebración que empieza el viernes previoAunque el cúlmen de la celebración llega el domingo de Corpus –si bien los actos se prolongan en Zahara hasta el lunes– todo comienza realmente un par de días antes, el viernes previo. Mientras la mayoría de vecinos aún duerme, alrededor de 60 voluntarios emprenden viaje, mucho antes de que amanezca, hacia El Puerto de Santa María.Vecinos, exornando con plantas las calles de Zahara de la Sierra.-JOSÉ MARIA REYNAAllí, en un par de fincas de la familia Terry les espera una de las tareas más importantes de toda la celebración: la recogida de la juncia, la planta que servirá no solo para cubrir las calles de Zahara, también para confeccionar las famosas cachiporras zahareñas, una especie de látigo hecho con sus hojas y que emite un sonido característico al chocar con el suelo.Durante horas, los voluntarios trabajan cortando y cargando el material vegetal, aproximadamente 900 haces de juncia, que posteriormente será transportado hasta Zahara. Una vez de regreso, distribuyen las plantas entre vecinos, asociaciones y colectivos que participan en el engalanamiento de las calles.Juan Reina es uno de los voluntarios que emprende camino hasta El Puerto para recolectar la juncia para el Corpus. Nació “por accidente” en Puertollano (Ciudad Real), pero lleva ya 50 años establecido en la provincia de Cádiz. Se enamoró de ella haciendo la mili y actualmente, ya jubilado, vive entre el Campo de Gibraltar y Zahara.Un vecino, esparciendo juncia en las calles de Zahara de la Sierra.-JOSÉ MARIA REYNAExplica que este año, gracias a las numerosas lluvias del invierno, ha sido más fácil poder recolectar la juncia, que abunda en la finca a la que acuden en El Puerto. Para ello, principalmente usan una pequeña cosechadora, con una cuchilla dentada en la parte frontal, de un metro y medio de longitud. Otros hacen mano del hocino, un tipo de hoz, pequeña y curva, para segar las plantas.Jóvenes y mayores participan de una labor colectiva que apenas ha cambiado con el paso de los siglos. Francisco Maldonado, Guardia Civil, se ha llevado 16 años como comandante de puesto en Zahara. Ahora está en la cercana Ronda, pero tiene claro que cuando llegue su jubilación se establecerá de nuevo en la localidad gaditana. El viernes acudió a El Puerto junto a su hijo de 13 años.Esta experiencia de recolectar la vegetación “es una cosa muy bonita, primero porque confraternizas con el resto de vecinos, gente que conoces que son amigos y otros que no, pero que se echan la mano uno a otro haciendo los haces de juncia”. En definitiva, añade el Maldonado, “se echa un rato de convivencia muy bueno y se crean vínculos muy bonitos, en mi caso también de padre e hijo”.Un descanso durante los trabajos de decoración del pueblo.-JOSÉ MARIA REYNAPara el Guardia Civil, otro zahareño de adopción –nació en Melilla, pidió destino en Cádiz y acabó en Zahara– el Corpus de este año será muy especial. Como comandante de puesto le correspondió, durante sus 16 años en el cargo, el honor de portar uno de los varales del palio de respeto que cubre a la custodia, pero al no serlo ya este año, el consejo parroquial le ha permitido repetir la experiencia, eso sí, como civil.Sábado de preparativosUn día antes del Corpus, el sábado, toca recolectar el resto de la vegetación, la que en el pueblo se denomina “los ramos”, que servirán para cubrir las fachadas de las casas y que están formados básicamente por eucalipto y adelfa, que se intercala con otras plantas como retama, poleo y mastranto. A diferencia de la juncia, estas plantas suelen recogerse en los alrededores de Zahara.Desde el mediodía, y hasta bien entrada la noche, un camión descarga por las calles del centro el eucalipto, que es la planta que forma la base de esos ramos que convertirán durante un par de días el pueblo en un auténtico vergel.La Asociación Musical Nuestra Señora de los Dolores, interpretando pasodobles, el sábado por la noche.-JOSÉ MARIA REYNAEn los alrededores de la ermita de San Juan de Letrán, en la plaza de San Juan, vecinos y visitantes toman las terrazas de los bares. Este punto es de los más animados la noche anterior al día grande. A las 23:30 horas, con la interpretación de La Zarzamora, de Lola Flores, la Asociación Musical Nuestra Señora de los Dolores, de Zahara, comienza un concierto que se prolonga por espacio de casi una hora.Numerosos curiosos se arremolinan en torno a ella, muchos con un refresco o cerveza en la mano. Otros vecinos toman el fresco en las puertas de sus casas. Una de ellas es María Chamorro, de 90 años, camarera de la Virgen de los Dolores y de la Virgen del Rosario. Afirma llevar “al servicio de la Iglesia” desde los 14 años y recuerda como de joven tenía que pedir prestado a sus amigas colchas y manteles para adornar tanto su balcón como su altar. Ya eso ha cambiado. Además, presume con orgullo de tener en la buhardilla de su casa todo el ajuar de la Virgen.El altar de María lo monta Manolo Calvillo. Forma parte del consejo parroquial y participa de la procesión. Reconoce que organizar un corpus como el de Zahara “tiene mucho trabajo” ya que “hay que preparar la liturgia, preparar a la gente que participa, buscar sacerdote –lo comparten con El Gastor,– además de organizar muchas reuniones”.Manolo Calvillo, a la izquierda, junto a María Chamorro, de 90 años.-JOSÉ MARIA REYNASegún Calvillo, la esencia del Corpus se ha mantenido con el paso de los siglos, si bien ha cambiado en lo que respecta al adorno de las calles ya que “es mucho mejor ahora, se cuenta con mucha más vegetación”. Y si bien “no se puede concebir el Corpus sin la parte religiosa, que es la esencia y su razón de ser”, explica que “tampoco se concibe aquí el Corpus sin su parte lúdica”.Una fiesta muy turísticaPorque, más allá de sus dimensiones religiosa y cultural, el Corpus de Zahara se ha convertido también en una poderosa seña de identidad para un municipio que ha sabido reinventarse en los últimos años sin renunciar a sus raíces.Su alcalde, Santiago Galván, destaca que continúa siendo la principal festividad de la localidad, aunque subraya que la actividad cultural y turística se prolonga prácticamente todos los fines de semana del año, consolidando una oferta cada vez más diversa para vecinos y visitantes. Una realidad que refleja la profunda transformación económica experimentada por la localidad.Y es que, si bien tradicionalmente Zahara ha estado vinculada al sector primario, ha encontrado en el turismo uno de sus principales motores de desarrollo. El auge del turismo familiar, el senderismo, las actividades de naturaleza y su famosa playita han impulsado la aparición de nuevas empresas especializadas.Los trabajos de exorno comienzan en la madrugada del domingo.-JOSÉ MARIA REYNALa celebración del Corpus sigue siendo, sin embargo, el gran reclamo turísticos del año. Miles de personas visitan la localidad durante esos días, muchas de ellas alojándose en el propio municipio y otras desplazándose desde localidades cercanas para disfrutar de la jornada.Su ubicación juega a favor. Zahara se encuentra a poco más de una hora de ciudades como Sevilla o Jerez de la Frontera, y a apenas media hora de Ronda, uno de los destinos turísticos más importantes del interior andaluz. Esa cercanía permite que numerosos visitantes –muchos de ellos también extranjeros– incorporen la fiesta a sus rutas por la provincia de Cádiz y el conjunto de Andalucía.El domingo de Corpus, desde la madrugadaSiendo aún noche cerrada, sin que el reloj haya marcado las cinco de la mañana, decenas de vecinos ya empiezan a decorar las fachadas, se extiende la juncia por el suelo y se terminan de decorar balcones y altares –una docena en este 2026–. Eso sí, a estas horas se echa en falta gente joven, que se incorporará a los trabajos de montaje con el sol ya despuntando en el cielo.Es entonces cuando las principales calles del centro se transforman por fin en un bosque efímero y los aromas del campo se entremezclan. A las 10 de la mañana concluyen los trabajos. “Cuando terminamos de decorar decimos que el pueblo ya es para los forasteros”, explica Juan Reina, añadiendo que “nosotros disfrutamos más el lunes, que es festivo, ese sí es el Corpus de los zahareños”.Fotografías a uno de los altares de Corpus instalados en Zahara de la Sierra.-JOSÉ MARIA REYNAA las ocho y media de la mañana, la banda recorre el pueblo interpretando diferentes piezas musicales, en lo que se denomina 'diana floreada' y a las once, la parroquia de Santa María de la Mesa acoge la misa previa a la procesión.Conforme se acerca el mediodía, las calles se llenan de visitantes que buscan un hueco, preferiblemente a la sombra, desde el que contemplar la procesión. Las cámaras y móviles se preparan y el murmullo va creciendo en la plaza del Rey. Todo está listo para el momento más esperado del fin de semana.Una procesión pequeña, pero con muchos detallesA las doce en punto repican las campanas y a continuación sale del templo la pequeña procesión con el Santísimo Sacramento. Bajo un palio de seis varales, el sacerdote sostiene la custodia, una importante pieza del Siglo XVII con un viril de oro puro con 16 esmeraldas.La procesión, llegando a la ermita de San Juan de Letrán.-JOSÉ MARIA REYNALa procesión avanza lentamente mientras la banda interpreta marchas eucarísticas. La custodia se detiene ante cada altar y desde algunos balcones caen pétalos de flores que terminan formando parte de esa alfombra vegetal levantada horas antes. Cientos de visitantes observan la escena y la retratan con sus cámaras y móviles, pero quienes mejor comprenden lo que sucede son los vecinos que han pasado días preparando cada detalle y que ahora contemplan orgullosos el resultado de su esfuerzo.Cuando la custodia regresa a la parroquia de Santa María de la Mesa y concluye la procesión, la jornada está lejos de terminar. Las calles siguen llenas de vecinos y visitantes que prolongan la fiesta. La música toma el relevo a los actos religiosos y diferentes actuaciones y sesiones de DJ animarán el centro de Zahara hasta bien entrada la madrugada.La custodia, bajo palio, cruzando una calle de Zahara de la Sierra.-JOSÉ MARIA REYNAPero para muchos zahareños, el verdadero Corpus llegará al día siguiente. El lunes, festivo local, las calles volverán a llenarse de vida, aunque esta vez con una atmósfera mucho más íntima. Los visitantes ya se habrán marchado y el protagonismo volverá a ser de quienes han hecho posible la fiesta. Es el día de la procesión de la Virgen del Rosario, patrona de la localidad, y también de uno de los momentos más singulares y esperados: el tradicional concurso de cachiporras, elaboradas con juncias.El sonido seco de estos peculiares látigos vegetales volverán a resonar entre las fachadas encaladas, antes de que el bosque efímero desaparezca en apenas unas horas y Zahara recupere la normalidad hasta un próximo Corpus. Otro más, como siempre desde el año 1500.