Fujimori llegó al poder en 1990 como un outsider, derrotó al establishment político tradicional en medio de una crisis económica marcada por la hiperinflación e impulsó un ajuste drástico que estabilizó la economía. Al mismo tiempo, desplegó una estrategia de mano dura contra Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.Dos años después protagonizó el autogolpe que marcó a fuego la institucionalidad peruana. En 1992 disolvió el Congreso, intervino el Poder Judicial y concentró el poder en el Ejecutivo, inaugurando una etapa autoritaria. Ese período, en el que Keiko asumió el rol de primera dama de facto a los 19 años tras la separación de sus padres, también estuvo atravesado por violaciones a los derechos humanos y una trama de corrupción estructural encabezada por Vladimiro Montesinos.Casos como las ejecuciones extrajudiciales del Grupo Colina y la red de sobornos evidenciada en los “vladivideos” terminaron por erosionar el régimen, que colapsó en 2000, cuando Fujimori renunció desde Japón.La extradición de Fujimori desde Chile y su condena en 2009 a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos consolidaron una narrativa dominante en la que su figura quedó asociada al autoritarismo y la corrupción.Sin embargo, esos “anticuerpos” derivaron en una paradoja. En lugar de consolidar estabilidad, contribuyeron a una fragmentación extrema, con gobiernos débiles y una crisis política casi permanente que tampoco mataron al fujimorismo, sino que mutaron en una nueva identidad política con base social propia.El presidente de Perú, José Balcázar, exhortó a reconocer el triunfo de quien resulte ganador tras ejercer su derecho al voto en esta segunda vuelta electoral, celebrada hoy domingo en la nación sudamericana.El mandatario participó en los comicios en un colegio instalado en la Institución Educativa “Pedro Abel Labarthe Durand”, ubicada en la ciudad de Chiclayo, en la región norteña de Lambayeque, poco después del mediodía.“Espero que, a partir de este momento, yo pueda entregar la banda presidencial de una forma pacífica, ordenada, y que el nuevo Gobierno entre a hacer obras para el país”, expresó en declaraciones a la prensa local.Sobre la transparencia del balotaje, Balcázar argumentó que la presencia de los dos candidatos a la presidencia, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular; y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, “va a garantizar” en cada mesa que no haya intentos de “distorsionar la votación”.Informe de Lucía Boccio Los peruanos comenzaron a votar este domingo para elegir a su noveno presidente en diez años. Todo indica que será un ajustado balotaje entre el candidato de izquierda Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori, en medio de la crisis política que afronta el país donde la tasa de violencia ha ido en aumento. Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrenta en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, quien repuntó en la última recta hasta llegar al empate en las encuestas.La votación abrió poco después de las 07 locales y concluirá a las 5 de las tarde para recibir a unos 27 millones de electores que designarán presidente para un mandato de cinco años, tras una caída récord de gobernantes desde 2016.