Dice León XIV que, como Papa, es de todos los equipos, pero que, como Robert Prevost, es del Real Madrid. Una afirmación aparentemente inocente que, observada con un mínimo de rigor teológico-futbolístico, abre un conflicto doctrinal de dimensiones bíblicas. Porque ser Papa ya es complicado, pero ser el representante de Dios en la Tierra intentando contentar a todo el mundo, eso ya es, de traca i mocador.Seguir leyendo....