Por estos días visitó Cuba el secretario de la guerra estadounidense; no hay que confundirse, porque aunque su presencia se limitó al perímetro de la base naval, en la bahía de Guantánamo, en lo formal territorio de EEUU, pues ese terruño es tan cubano como el resto de la provincia guantanamera, o Cienfuegos, o el municipio 10 de Octubre, en La Habana.Tanto por su vestimenta, que uso en la ocasión desprovisto de pantalones, debe ser porque hay que tener esa prenda bien puesta para venir en zafarrancho de combate a Cuba, como sobre todo, por sus dichos, pues la visita fue un vulgar acto de chusmería.Chusmería es una palabra que proviene del italiano naval, es decir, alude a los remeros esclavos de las galeras romanas, por allá cuando aquel imperio, antes de Cristo, por cierto, el primer comunista que registra la historia, aunque ese es otro asunto. Sin embargo, la ascensión del vocablo que toca en esta ocasión, la dio Domingo Faustino Sarmiento, en su obra “Civilización y Barbarie” (1845), cuando equiparó esto último con la chusmería.¿Qué vino a hacer el ministro bélico a Cuba ahora? En primer lugar, a darle tranquilidad a los us marines, que están acantonados allí, en la base. Es evidente; si porque después de ver lo que les pasó a sus compañeros en las bases de EEUU, que rodeaban el estrecho de Ormoz, allá en Asia Occidental, pues es natural que estén hiper preocupados. Los tipos están claros, porque al fin y al cabo se conocen entre ellos, algunos deben estar comunicados, redes sociales mediante, y saben bien que no son una docena los efectivos estadounidenses aniquilados, son varios cientos. En fin.Y por eso lo primero que dice el chusma Hegseth es que viene a advertir al gobierno cubano, que no adquiera armas para atacar a la base; en este punto una vez más, como que no se cansan en ese gobierno, el ministro bélico hace el ridículo, porque francamente como la base está ahí no más, pues hasta con una ballesta, como las que usaban los vietnamitas para tumbar super aviones, puede ser suficiente.Véase como superan lo perverso. El Jefe Trump lleva medio año amenazando con “tomar Cuba”, pero según el burócrata jefe de los temas militares, este Hegseth, los cubanos no tienen derecho a armarse y responder, con lo que sea y hacia donde sea, una agresión militar. ¿De que probeta de laboratorio político decadente sacaron a este personaje?Minutos después, en una suerte de giro copérnico, el titular de la cosa agresiva, el Pentágono, enemigo de la humanidad, tira un paño tibio a su retórica amenazante, diciendo que esperan, no aclara quienes, ser amigos del gobierno cubano. Esta declaración de “amor” fue curiosamente omitida por quienes, en el norte revuelto y brutal que nos desprecia, le dan seguimiento mediático a los temas de Cuba.De todas formas no tenían porque preocuparse; en medio de su laberintico pensamiento, Hegseth auto seguido afirmó que la suerte de Cuba la decidirán el Jefe Trump, y las autoridades cubanas; menos mal que según su entender algún derecho tienen estas últimas, si se capta la ironía, porque ni el mandatario norteño ni ningún otro estadounidense, tienen nada que ver con lo que se decida en Cuba, en uso de su plena e irrevocable soberanía e independencia, ambas obtenidas a sangre y fuego.La visita también incluyó algo de nostalgia, porque el ahora secretario al mando de la metralla imperial estuvo acantonado, en la base que ocupa EEUU, en territorio cubano. Fue cuando era un simple teniente segundo, desplegado por la Guardia Nacional de Nueva Jersey, en la época en que la base era el único centro de tortura, establecido en la isla de Cuba. Y habría que revisar los registros, si es que se desclasifican, pero tal vez el teniente Pete Hegseth, el chusma, participó “alegremente” en lo que estos criminales llamaron “técnicas de interrogación mejoradas”, que incluía el simulacro de ahogamiento o waterboarding.Esta pequeña parte de la historia, lo de las torturas “sofisticadas”, debería también tomarse en cuenta, seguramente esos métodos se extenderían al resto del archipiélago cubano, si alguna vez los us marines logran entrar en el país, y que alguien sensatamente intente negar ese extremo, no importa con que consigna “pro democracia”, lo haga.Después de ponerse una ropa algo más presentable, el chusma Hegseth, aterrizó finalmente en la Florida, terminando su periplo caribeño del día. Allí, como que algo arrepentido o advertido, quien sabe, retomó su tono más agresivo contra Cuba. Ante una pregunta, al parecer previamente acordada, el secretario para la guerra admitió que ellos manejan todas las opciones respecto a Cuba, incluido matar, es literal, al mandatario cubano o secuestrarlo.Ya ni asombra este tipo de sincericidio, de parte de altos funcionarios estadounidenses; y tal vez el chusma cree que “esa opción” es igual que atacar pescadores, que ya suman unos 200, asesinados indefensos en aguas internacionales. Alguien debería recordarle o informarle, quizás ni se enteró porque coincidió con su hora de gimnasio, que en Caracas cayeron 32 valerosos cubanos, en cumplimiento de su deber, y que semanas después, 5 guardafronteras cubanos, neutralizaron a 10 mercenarios repletos de armamentos, pero faltos de amígdalas inferiores.También por estos días se formó un pequeño remolino político en la selva mayamera, cuando se dio a conocer que una empresa con residencia local, la Vanguard Energy (VE), había concretado una negociación con las autoridades cubanas y estadounidenses, en concreto con la gente que sanciona, los funcionarios del Departamento del Tesoro, para venderle combustible de forma “estable” al sector privado, usando para ello, lógica y técnicamente hablando, a la única estructura que gestiona el combustible en Cuba, CUPET o Cuba Petróleo, según su nombre oficial.Evidentemente también el asunto tiene varias lecturas. Por qué, habría que preguntarse, cómo es eso de que solo para los privados. No es que este mal, dicho negocio, sino que la más elemental de las lógicas deberían prever primero la venta por ejemplo al MINSAP, a las autoridades de salud, que garantizan, gratuitamente por cierto, el flujo de ambulancias del país, o la energía alternativa para los hospitales.Pero bueno, ya se sabe cómo funciona el capitalismo y este ejemplo, de tantos otros, muestra su lado perverso, individualista, cruel incluso. Una mirada polémica podría justificar la confusión de prioridades en virtud de que el bloqueo, que dicen no existe, no permitiría venderle combustible al estado cubano. Pero eso es un asunto de ellos, de los criminales que han establecido esas reglas contra las familias cubanas, así que la denuncia siempre es oportuna, obligada más bien.Pero, para peor, si es que esto fuera posible, los que dirigen a Mr. Rubio rápidamente le indicaron que bloqueara esta operación; tal vez en el Departamento del Tesoro, conservan las doctrinas de David Ricardo y Adan Smith sobre el libre comercio, y por tanto asumieron como correcto dar una licencia especial a VE, para que exportara el preciado líquido a los privados que residen en Cuba; pero en el Departamento de Estado no entienden de esas teorías “trasnochadas”, mucho menos con el nazifascistaMr. Rubio al frente de esta estructura. A veces parece que funcionan al unísono dos gobiernos, mientras que el presidente, el Jefe Trump, duerme durante alguna que otra reunión de gabinete.Así que Mr. Rubio rápidamente estableció que nada de combustible para los cubanos, no importa que sean los más privados y más ajenos del mundo al estado cubano. Y no satisfecho, pues metió en su lista negra a CUPET, lo que en la práctica implica que, a nadie más se le ocurra creer que tiene derecho a comerciar con quien se le venga en ganas. Esta decisión, supuestamente concebida para actores económicos locales, pues como suele ocurrir, está diseñada de tal manera que su alcance y tufillo extraterritorial no hay quien se lo quite.El asunto con los proyectos de VE, que se esfumaron como un sueño de verano, también permite reiterar otro asunto que está, probablemente, en el sustrato de la deriva absurda en que terminó todo. Pues seguramente VE, que si bien tiene su sede empresarial en Coral Glabes, no forma parte del entramado empresarial de la crápula mafiosa del sur de la Florida, es decir, los que le dan órdenes a Mr. Rubio. Y ya se conoce de que pata cojean estos malandros, no admiten ningún negocio con Cuba, sino es con ellos, unos 4 o 5 millonarios de lejanísimo origen cubano, que ponen como precondición, hacerse también del control del gobierno en La Habana, cambio de régimen le dicen.De paso, el evento muestra otro asunto, pequeño pero de relevante interés, referido a los progresos, en el peor sentido del término, de la “política de cuadros” de los lideres mafiosos. En tal sentido, involucran en las acciones contra VE a un tal Dariel Fernández, recién electo en el 2024 Recaudador de impuestos, en el condado de Miami-Dade, quien en uso de las facultades de que está provisto, le revocó a VE lo que llaman recibo de impuesto comercial local.Este Dariel nació hace 46 años en Guines, en la occidental provincia de Mayabeque; llegó a USA en el 2002, huyendo del comunismo, según explicó cuando le pusieron el primer micrófono en el pico, ansioso de iniciar una carrera política, aludiendo a algún tipo de persecución religiosa, menuda confusión, porque fue a parar al país, donde en ese mismo año, daban la orden de torturar a musulmanes, con empleo del waterboarding, por el mero hecho de ser tales, ya se explicó, en la base naval de Guantánamo.Pues volviendo al 2026, véase como funciona este asunto. Un grupito de forajidos, esos 4 o 5 aludidos, no satisfechos con lo que ya tienen, al tanto de su capacidad de influencia entre el republicanismo de ultra derecha, que ahora hace y deshace en el gobierno en Washington, tiene la posibilidad absurda, criminal, de impactar en la vida de millones de cubanos, que ni siquiera conocen ni les importa. Es terrible e inadmisible.En rigor, deberían ser en primer lugar los cubanos, que residen en aquellos parajes floridianos o en EEUU, que suman casi dos millones, quienes acaben con esa lacra, sea por la vía electoral o cualquier otra; la imaginación, la moral y la valentía, son recursos asombrosamente eficaces para encontrar los mejores métodos. ¿Hasta cuando tales sujetos pueden determinar la vida de tantos millones de seres? Es la pregunta por la que hay que empezar el análisis.El mandatario cubano, sin espacio para el asombro, atinó a expresar:… “después de prohibir a cuanto país lo intente, proveer de combustible a Cuba, se lanzan contra CUPET para estrechar aún más el cerco petrolero… pretenden justificar su crimen con pretextos absurdos, que solo buscan ocultar su criminal objetivo, asfixiar al pueblo cubano… estamos asistiendo al renacimiento del fascismo en estado puro”…. concluyó Díaz-Canel, resumiendo un fenómeno que, incluso excede con creces este tema específico, y sugiere que combatirlo es un asunto que trasciende ideologías, como ya ocurrió cuando el otro nazifascismo europeo, intentó adueñarse del mundo.Por último, revisando el acontecer, allá en la guerra contra Irán, pues las cosas ocurren según lo previsto, el conflicto sigue, a pesar que según varias estadísticas, este ya fue ganado por Trump entre 38 y 40 ocasiones. Y mientras, Mr. Rubio se enreda y entretiene con las exigencias de sus verdaderos jefes floridianos, los de la crápula mencionada, la que hay que acabar de barrer, en cualquier momento lo nombran canciller de la cosa nostra mayamera, y lo sacan del Departamento de Estado.Tiempo al tiempo. No será la primera vez que tanto maquiavelismo fracasa, son más de 60 años acumulando experiencias para evadir el acoso y el cerco, la guerra económica, al decir de Fidel. Cuba, sus autoridades, no están cruzadas de brazos, ni esperan nada de lo que pueda ocurrir en Washington,total, la hostilidad siempre estuvo ahí, por lo menos desde las guerras de independencia, como el dinosaurio del cuento de Augusto Monterroso, pero también la resistencia y la resilencia de los cubanos, algo que no es una consigna, la realidad tozudamente lo demuestra.