El catedrático de la Universidad de Sevilla Florencio Zoido Naranjo ha fallecido este viernes 12 de junio por la noche. Considerado uno de los principales expertos españoles en ordenación del territorio y paisaje, desarrolló la mayor parte de su carrera académica y profesional en la institución universitaria hispalense.Sus restos se encontrarán en el tanatorio SE-30 a partir de las 12.00 o 12.30 horas.Zoido obtuvo en 1993 la plaza de catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Sevilla, consolidando así una trayectoria vinculada al estudio de la geografía y a la búsqueda de nuevas formas de comprender, ordenar y proteger el territorio.Sus primeros trabajos estuvieron centrados en la geografía agraria y rural. Con el paso de los años, sus investigaciones evolucionaron hacia ámbitos como el urbanismo, el paisaje y la gestión territorial, materias en las que terminó convirtiéndose en una figura de referencia en España.Su actividad trascendió el ámbito estrictamente universitario. En 1986 fue nombrado director general del Centro de Estudios Territoriales y Urbanos de la Junta de Andalucía, una responsabilidad desde la que pudo trasladar parte de sus conocimientos académicos a la planificación y gestión de las administraciones públicas.Zoido participó activamente en la redacción de la Carta del Paisaje Mediterráneo, aprobada en Sevilla en 1992, y de la conocida Convención Europea del Paisaje, suscrita en Florencia en el año 2000. Este último texto se convirtió en el primer documento normativo europeo dedicado exclusivamente al paisaje.Dentro de la Universidad de Sevilla, dirigió durante años el Grupo de Investigación “Estructuras y sistemas territoriales”, desde el que impulsó el análisis de los procesos territoriales y paisajísticos. También formó parte de la Comisión del Paisaje Cultural del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).Su forma de entender el paisajeUna de las ideas que marcaron su pensamiento fue su forma de entender el paisaje. Florencio Zoido defendía que este no debía considerarse únicamente como una percepción individual, sino como una representación social y colectiva, construida a partir de la relación de las comunidades con los espacios en los que viven.Desde esa perspectiva, promovió la incorporación de la legislación paisajística europea a los planes urbanísticos de las administraciones públicas españolas. Su trabajo fue especialmente relevante en la elaboración de documentos que marcaron un antes y un después en la protección y regulación del paisaje.Su fallecimiento supone la pérdida de una de las voces académicas más destacadas en el estudio del territorio, el urbanismo y el paisaje, campos a los que dedicó buena parte de su vida profesional e investigadora.