El auge de la inteligencia artificial va a cambiar nuestras sociedades a un nivel todavía inimaginable, pero no sólo en la parte más intangible de cómo vivimos y nos relacionamos, sino también en eso que llamamos el Mundo Real, donde la necesidad de instalar enormes centros de datos que consumen ingentes cantidades de recursos se hace cada vez más necesaria.No en vano, es que la mismísima SpaceX hablaba sobre CPDs en órbita antes de una salida a bolsa que supondrá la mayor OPV jamás registrada, un tema en boca de todos y que no parece tan alejado ahora que medios como Futurism nos anticipan una impopularidad incipiente para los centros de datos que se instalan en zonas rurales y/o más o menos residenciales. Y es que efectivamente, los centros de datos están polarizando la opinión pública, que es cada vez más reticente a tenerlos cerca no sólo porque los empleos generados son mínimos, sino por la contaminación generada en forma de ruidos o por el consumo energético y de recursos hídricos que necesitan para mantenerse activos las 24 horas del día. “La opinión pública ha cambiado 49 puntos en contra de los centros de datos en tan solo nueve meses, lo que subraya la creciente importancia política de estas instalaciones y de la industria de la IA que representan.”heatmap.news, en su informeLas zonas rurales de los Estados Unidos rechazan a la IA, o al menos a los glotones "centros" que le dan soporteSegún ha trascendido, el rechazo a la IA y a este tipo de centros de datos masivos está creciendo rápidamente, sobre todo en los últimos meses, en los que cientos de residentes en zonas rurales norteamericanas están acudiendo a las reuniones locales y a las asambleas del Condado para solicitar a sus representantes que se opongan categóricamente a cualquier instalación gigantesca de este tipo.Las razones están bien identificadas, pues este tipo de desarrollos industriales provocaría un aumento drástico del consumo eléctrico y los precios asociados para todos los habitantes y vecinos, además de otros efectos incluso bastante peores, como el agotamiento del agua y otros recursos que son absolutamente imprescindibles para una buena calidad de vida.No sólo eso, pues su construcción duraría meses de molestias, transportes pesados y residuos, junto con el ruido y la contaminación asociada a su funcionamiento, que se extenderá además en el tiempo. Uno de los 'datacenter' de Google, que nos permite ver la extensión y cantidad de tuberías refrigerantesLa encuesta de Heatmap News no miente en cifras, pues al menos 7 de cada 10 estadounidenses se opondrían a la construcción de un centro de datos gigante cerca de su casa o vecindario. Y esto además contando con que hace sólo unos meses este rechazo era de un 42% más o menos.Quizás por ello, los agricultores y habitantes rurales están siendo aclamados por rechazar millones de dólares por sus tierras evitando así convertirlas en una industria necesaria para el avance de la IA, pero dañina a corto, medio y largo plazo para las poblaciones locales no sólo humanas, sino también para los ecosistemas.Se entiende todo mejor si vemos más números, pues un proyecto del empresario y presentador canadiense Kevin O'Leary en Salt Lake City, Utah, ocuparía una extensión de terreno que duplica la de Manhattan y generaría sólo 2.000 empleos. Incluso el senado de Utah ha pedido reducirlo en un 75%.