Apelando a la ¿justicia divina?

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Su Santidad El Papa León XIV está de visita en España. Nos hemos enterado todas y todos. Faltaba más.Estamos siendo testigos de numerosos eventos a cual más profano. Permítaseme el término que considero una panacea para la ocasión.Cantantes con varios tonos por encima de lo que pueden permitirse sus cuerdas vocales, predicadores por urgencia que vinculan La Iglesia con el fútbol, rap y flamenco.Todo un elenco de exposición de un país que huele a descomposición política, a corrupción y a prioridad nacional, un eslogan rancio que ahoga con sus propias manos el espíritu de los Artículos 10.1 y 10.2 de la Constitución Española.Lo único positivo que veo en esto último es que, cuando algo se descompone, puede volverse abono para la tierra fértil.Dicen los medios más progresistas que Su Santidad ha dado una lección a la ultraderecha con un discurso inteligente.¡Hay que joderse!Adquieren la categoría de lecciones morales los derechos básicos que se nos otorgan con el simple acto de nacer. Resulta que dejamos en manos de la máxima representación de la Iglesia católica el reconocimiento de los migrantes como humanos. Si no lo veo, no lo creo.OpiniónLa manipulación del lenguaje como arma política Irene CarrascoTampoco entiendo bien qué piensan que va a decir alguien que, además de ser la representación de la Iglesia, es también Vicario de Cristo. Y Cristo es amor en su máxima expresión.Mi condición de atea me da un punto de vista más objetivo de este entramado donde, aquellos que profesan el cristianismo, a menudo son los que están más alejados de los valores de su propia religión.Para sorpresa de nadie, aunque sí de algunos medios que dan un tipo u otro de información según les sopla el levante o el poniente, Su Santidad es provida, por lo que la defensa de la dignidad de la vida y de lo que hacemos las mujeres con nuestros cuerpos quizás se de en la reencarnación si es que no se nos pudre el alma a pedazos antes.Una vez más, un hombre diciéndonos a las mujeres lo que tenemos que hacer con nuestros cuerpos.Mientras tanto, aún hay quienes, incluso entre los fieles que han venerado estos actos esperpénticos, siguen negando la violencia específica hacia las mujeres que se ha convertido en terrorismo machista.Aún hay gargantas que no tiemblan cuando se atreven a afirmar que son casos aislados.A la vez que se reproduce en bucle este discurso, a la vez que compartimos titulares de mujeres muertas a manos de hombres con la visita papal, hacemos un recuento doloroso donde ascienden a veintidós las víctimas en este primer semestre de 2026 frente a las trece de 2025 en la misma fecha. Las cifras no son nada alentadoras y apuntan a un final de año en duelo.Y yo me pregunto: ¿qué se supone que nos queda a las mujeres cuando hemos dado todos los pasos que nos exigen para seguir vivas?¿Apelar a la suerte?¿A la clemencia?¿A la justicia divina?Hay pues dos verdades absolutas: el sistema falla y la violencia hacia las mujeres es estructural y sistemática.Las mujeres exigimos un Estado de Derecho donde se interpele a nuestra seguridad como prioridad nacional.Las mujeres nos vamos a apropiar de los términos con significado explícito frente a los vagos por quimeras inapelables.Que la fe sea en el marco judicial.Que la fe no se nos niegue frente a jueces que eluden responsabilidades.Las mujeres seguiremos teniendo fe.Y seguiremos luchando.Y seguiremos decidiendo sobre nuestros cuerpos.