Pulpos: las criaturas oceánicas que andan desafiando lo que entendemos por inteligencia

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El pulpo observa desde el cristal del acuario como si estuviera calculando algo. Sus ojos siguen cada movimiento humano y, de pronto, un tentáculo explora una rendija imposible mientras otro acaricia una roca y un tercero prueba químicamente el agua. Es un reto y un paradigma. Imagen Foto: tomada de unsplash.com Durante décadas, los científicos consideraron a los pulpos simples invertebrados marinos de comportamiento curioso. Pero hoy son protagonistas de investigaciones sobre inteligencia, robótica, biotecnología y adaptación climática. Cada nuevo estudio parece confirmar la misma sospecha: evolucionaron siguiendo un camino distinto.Un cerebro repartido por todo el cuerpoLo que más desconcierta a los investigadores es que el pulpo, aunque posee un cerebro central, buena parte de sus neuronas está distribuida en sus tentáculos o brazos. Tienen alrededor de 500 millones de neuronas, pero gran parte de ellas reside fuera del cerebro principal, especialmente en esos tentáculos y sus ventosas.Los científicos describen este sistema como una “inteligencia descentralizada”. Cada brazo puede reaccionar de manera autónoma, explorar el entorno y coordinar movimientos complejos sin esperar órdenes constantes del cerebro central. Tal arquitectura neuronal convierte al pulpo en uno de los organismos más extraños del planeta.Roger Hanlon, investigador del Marine Biological Laboratory de Estados Unidos, definió cada ventosa como “nariz, lengua y labios al mismo tiempo”. Los tentáculos no solo tocan, también “saborean” el mundo que los rodea. Imagen Foto: tomada de lasexta.com Abrir frascos y construir refugiosDesde hace años, biólogos y otros especialistas documentan comportamientos que parecen exclusivos de vertebrados altamente desarrollados como resolver problemas, escapar de acuarios y manipular objetos complejos. Imagen El pulpo logró abrir la tapa del frasco. Foto: captura de pantalla de Facebook Y uno de los casos más célebres, paradójicamente, ocurrió en Indonesia con el llamado “pulpo del coco”. Estudiosos constataron que esas criaturas son capaces de recolectar mitades de cocos abandonados, transportarlas por el fondo marino y ensamblarlas después como refugio portátil. El hallazgo fue publicado en Current Biology y se convirtió en una de las pruebas más claras del uso de herramientas en invertebrados.  Imagen El pulpo del coco. Foto: Dreamstime Tal comportamiento implicaba algo más complejo que un simple reflejo. El animal cargaba las cáscaras aun cuando todavía no las necesitaba, una señal de planificación futura que desconcertó a la comunidad científica.El lenguaje silencioso de la pielLos pulpos también hablan, aunque sin emitir sonidos. Su piel funciona como un tablero luminoso capaz de cambiar color, textura y patrones en cuestión de segundos para comunicar cosas.Dicho camuflaje no solo les sirve para esconderse de depredadores. Los científicos creen que también expresa estados emocionales y señales sociales. Un pulpo puede mostrar agresividad, estrés o calma mediante ondas cromáticas que recorren su cuerpo como relámpagos líquidos.La química detrás de ese fenómeno se ha convertido en uno de los campos más activos de la investigación biotecnológica. En 2025, científicos vinculados al Scripps Institution of Oceanography lograron producir en bacterias, cantidades grandes de xantomatina, un pigmento clave en el camuflaje de cefalópodos. Imagen Infografía generada por IA para CubaSí Tal avance podría abrir la puerta a pinturas inteligentes, materiales térmicos adaptativos, protectores solares naturales y tecnologías de camuflaje inspiradas en esa biología marina.Los brazos que “eligen” tareasOtra revelación reciente transformó la manera en que era entendido el movimiento de estos animales. Un estudio publicado en 2025 mostró que los pulpos no utilizan sus ocho brazos al azar; algunos están especializados en explorar y otros en desplazarse. Imagen Investigadores de Estados Unidos han observado a pulpos en arrecifes del Caribe y en la costa de Galicia para documentar más de 10 mil movimientos de sus brazos en el hábitat natural. Foto de Lothar Dieterich /Pixabay Los brazos delanteros realizan la mayor parte de las tareas de reconocimiento y búsqueda de alimento. Los posteriores participan más en la locomoción. Para los ingenieros, el descubrimiento es una mina de oro al evidenciar que la inteligencia distribuida puede organizar funciones complejas sin depender de un único centro de mando.La robótica blanda intenta copiar precisamente esa lógica. Laboratorios de distintos países desarrollan brazos flexibles inspirados en los tentáculos del pulpo para operaciones médicas, exploración submarina y rescates en estructuras colapsadas. Imagen Octobot, el primer robot "blando", inspirado en la forma del pulpo, se mueve de forma autónoma y se impulsa a través de fluidos, diseñado para la medicina y tareas de salvamento. Foto: R Truby/M Wehner/L Sanders/Universidad de Harvard Una singular inteligencia y percepción del mundo Mientras la ciencia aprende de ellos, los pulpos también andan enviando mensajes sobre el estado de los océanos. Investigadores europeos reportaron aumentos notables de algunas poblaciones en aguas británicas, un fenómeno asociado al calentamiento marino y a cambios en los ecosistemas. El auge de estas especies preocupa a pescadores y ecólogos porque altera cadenas alimentarias enteras. Los pulpos consumen crustáceos y moluscos a gran velocidad, modificando el equilibrio de los fondos marinos y afectando actividades pesqueras tradicionales.Paradójicamente, esos mismos animales, que parecen llegados de otro planeta, podrían convertirse en uno de los mejores indicadores biológicos para medir el impacto climático sobre los océanos del futuro. Imagen Foto: tomada de es.123rf.com Comparar la inteligencia del pulpo con la humana sigue siendo arriesgado. No construyen ciudades ni escriben libros, pero resuelven problemas complejos con un sistema nervioso radicalmente diferente al nuestro.El filósofo y biólogo Peter Godfrey-Smith, uno de los mayores expertos mundiales en “la mente” de cefalópodos, aseguró en un artículo publicado en Scientific American  que los pulpos han protagonizado “una evolución paralela de la mente”. Es decir, mientras mamíferos y aves concentraron la inteligencia en un cerebro central, el pulpo la dispersó por todo el cuerpo, creando un organismo flexible, adaptable y extraordinariamente eficiente.Uno de los descubrimientos más fascinantes de 2026 provino de investigadores de Harvard, quienes estudiaron cómo los pulpos usan un sistema de “gusto por contacto” para reconocer incluso posibles parejas reproductivas. Sus brazos no solo tocan: analizan químicamente lo que encuentran.Es así que la experiencia sensorial de estos cefalópodos  muestra una ruta evolutiva muy singular y bien diferente de la humana.El pulpo ya inspira nuevas generaciones de inteligencia artificialEn 2025 y 2026, varios laboratorios tecnológicos comenzaron a estudiar la arquitectura neuronal de los pulpos para desarrollar sistemas de IA menos centralizados. La idea es copiar su capacidad de distribuir decisiones entre múltiples “centros de mando” independientes.La lógica es simple: si un brazo del pulpo falla, el resto sigue funcionando. Ingenieros de robótica y computación consideran que ese modelo podría hacer más resistentes los futuros sistemas autónomos, desde robots submarinos hasta inteligencia artificial distribuida. Imagen Imagen ilustrativa: tomada de es.dreamstime.com Otra investigación de 2026  propuso una hipótesis impactante: algunos ancestros de los pulpos pudieron haber sido depredadores gigantescos que ocuparon la cima de la cadena alimentaria marina hace más de 70 millones de años.Estudios realizados a partir de mandíbulas fosilizadas sugieren criaturas de dimensiones enormes. Y más allá del tamaño, los investigadores encontraron señales de lateralización -preferencia por un lado del cuerpo-, algo asociado frecuentemente con conductas cognitivas complejas. Imagen El famoso Pulpo Paul terminó convirtiéndose en una celebridad durante el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando, desde un acuario en Alemania, "predecía" los resultados eligiendo entre dos cajas con comida y banderas de los equipos. Acertó con 12 de las 14 predicciones oficiales. Foto: tomada de soyreferee.com Quizá el tema más profundo en cuanto a los pulpos ya no sea si son inteligentes, sino si poseen algún tipo de conciencia. En los últimos años, grupos de neurocientíficos y filósofos han defendido que los cefalópodos muestran conductas compatibles con experiencias subjetivas complejas: juego, exploración, aprendizaje, memoria e incluso comportamientos individuales diferenciados.Por eso, ya los pulpos no son estudiados como una curiosidad marina, sino como una de las mejores oportunidades para entender las formas en que surge y se despliega la inteligencia en formas de vida completamente distintas a la humana.