Reseña de Sherlock Holmes y el misterio del Tíbet

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Esta noticia es una publicación original de Cinemascomics.comTercera entrega de las aventuras del gran detective a cargo de Sergio Colomino y Jordi Palomé, esta vez ambientada en el lejano y enigmático Tíbet.La historia se sitúa durante lo que se conoce como el Gran Hiato: ese periodo en el que Sherlock Holmes fue dado por muerto tras su enfrentamiento con Moriarty en las cataratas de Reichenbach, hasta su posterior reaparición. Sobre este lapso se ha escrito mucho, casi siempre en forma de obras apócrifas, habitualmente en texto. Sin embargo, Colomino y Palomé han apostado durante los últimos años por desarrollarlas en el terreno del cómic, con títulos como La conspiración de Barcelona y también con una novela Sherlock Holmes y el enigma de las muñecas rusas que se suma a este nuevo “canon español” del personaje.Holmes y el Dalai LamaCon Sherlock Holmes y el misterio del Tíbet, completan una trilogía con una historia que transcurre durante la estancia del detective en el Himalaya, una etapa que se menciona brevemente en los relatos originales, pero que nunca fue desarrollada por Conan Doyle. En esta ocasión, más allá del clásico detective, nos encontramos con un Holmes distinto, en una búsqueda más espiritual, menos racional. El tono de la obra se acerca más al “pulp” de las novelas, incluso a lo que podríamos ver en aventuras de la “AIDP” o “Hellboy”, que a una historia puramente detectivesca.Un enigma en la cima del mundoAun así, hay un misterio que resolver, claro, pero los elementos fantásticos van cobrando peso a lo largo del relato. La inclusión de figuras literarias como Mowgli o el Dr. Moreau transforma la historia en una experiencia que se desmarca del canon más conservador. El argumento gira en torno a una serie de desapariciones en las colonias hindúes, por lo que se ve implicado el Imperio Británico y por otro lado en el Himalaya, y que terminan conectando con estos personajes y contextos que dan forma a una narrativa más aventurera y menos contenida.Un arte más suelto y dinámicoEn cuanto al apartado visual, el dibujo de Palomé sigue evolucionando. Aquí se decanta por una línea más dinámica, rápida y con menos detalle, pero con mucha más potencia visual. Las viñetas se suceden con fluidez, los diálogos ganan en agilidad, y el estilo europeo se impone con claridad, mucho más marcado que en entregas anteriores. Se agradece, porque la historia lo pide: hay más movimiento, más acción, más ritmo. Aunque, eso sí, en los momentos más intensos se echa en falta algo más de contundencia visual. La acción, en algunos tramos, se queda un poco corta y habría necesitado un tratamiento más elaborado. Aun así, no llega a empañar el resultado final.Es cierto que hay momentos en los que el ritmo parece bajar o atascarse, como algunos lectores han señalado. Pero esto es algo habitual en las historias de Holmes, donde la investigación y la conexión de pistas requieren cierta pausa. En este caso, además, se manejan tres líneas narrativas: la principal, con Holmes; otra con agentes del Imperio Británico; y una tercera desde la perspectiva del villano. Estas se entrelazan bien, pero algunas —como la de los soldados, más orientada a la acción directa y menos a la investigación— pueden hacer que ciertos fragmentos resulten más planos o rompan el ritmo general. Un poco más de equilibrio en la acción habría beneficiado la lectura.Una entrega con más acción de lo acostumbradoA pesar de eso, se trata de una obra muy disfrutable, muy dinámica, que respeta con fidelidad el espíritu del personaje creado por Doyle. Añade, además, ese punto *pulp* que recuerda a las historias de aventuras de principios del siglo XX, con autores como Howard, Dent y Gibson o incluso las revistas de serie B donde convivían el misterio, lo fantástico y lo científico sin complejos. La inclusión de elementos como la selva de Kipling y su Mowgli, con su vínculo con los animales, aporta un aire fresco que, aunque hemos visto en obras derivadas como *The League of Extraordinary Gentlemen* o *Victoriana*, no era habitual en relatos que se mantuvieran más fieles al canon original.En definitiva, Sherlock Holmes y el misterio del Tíbet es una continuación sólida dentro de esta trilogía de los autores españoles, una obra que no decepcionará a los seguidores del personaje, y que aporta algo distinto sin traicionar su esencia. Una aventura con tintes sobrenaturales que amplía el universo del detective, sin miedo a explorar rincones nuevos.Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com