Colombia ha venido registrando avances en las matrículas de pregrado de los últimos años. Si bien se evidencian movimientos entre sectores, pues hoy está liderando el ingreso a universidades públicas, las privadas también mantienen un crecimiento pero a un ritmo más lento, como respuesta a la política de gratuidad del renglón oficial.Con base en la información oficial del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), la matrícula de pregrado en Colombia registró en el segundo semestre de 2024 un total de 2,5 millones de estudiantes, lo que representa un crecimiento anual de 4,77%.(Lea más: Matrículas 2026: todo lo que debe saber sobre cupos y traslados en Bogotá)Ahora bien, de acuerdo con Oscar Domínguez González, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), el comportamiento positivo de las matrículas también se ha reflejado en la cobertura que en los últimos cuatro años pasó del 51% al 57%.“Hace cinco años teníamos una matrícula distribuida de manera igual entre pública y privada, ahora la cobertura en educación superior privada ha disminuido y el tránsito inmediato a la educación superior y las tensiones para financiar la demanda en un sistema que en Colombia se ha consagrado como sistema mixto, ha demostrado unas grandes resultados en términos de esta cobertura”, indicó.Según los datos del SNIES, este dinamismo ha estado impulsado, especialmente, por el sector oficial, que en el segundo semestre de 2024 alcanzó 1,4 millones de estudiantes, representando el 56,1% del total y mostrando un crecimiento del 8% frente a 2023–2. Por su parte, las cifras evidencian que el sector privado llegó a 1,1 millones de alumnos, con una participación del 43,9% y registrando un alza a ritmo lento del 0,9%.(Vea más: Javeriana TEC inicia operaciones en Cundinamarca para fortalecer la educación)La cobertura en educación superior pasó del 51% al 57% en los últimos cuatro años, según Ascun.iStockSi bien el comportamiento se ha mantenido positivo en los últimos cuatro años, se alerta que en la última década el número de inscripciones a programas universitarios ha tendido una tendencia bajista. De acuerdo con el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, el país no ha logrado recuperar los niveles históricos más altos de inscripciones.En el caso del sector oficial, el punto máximo se registró en el primer semestre de 2017, con 730.723 inscritos. Desde entonces, las cifras han mostrado una fuerte variabilidad y, aunque hubo una recuperación parcial en el primer semestre de 2024 con 672.149 inscritos, los valores siguen estando por debajo del pico alcanzado en 2017.Mientras tanto, en el sector privado, el descenso ha sido aún más pronunciado. El número más alto de inscritos se presentó en 2016-1 con 377.520 aspiraciones, pero desde entonces el comportamiento ha sido inestable y marcadamente descendente.(Vea: La Universidad INCCA lidera con educación flexible e inclusiva)El sector oficial concentró 1,4 millones de alumnos en 2024-2 (56,1% del total), con un crecimiento del 8% frente a 2023.iStock“En los últimos semestres, a pesar de leves repuntes, las cifras se han mantenido muy por debajo de ese valor, sin superar los 336.000 inscritos en ninguno de los cortes recientes. Este fenómeno refleja los límites del financiamiento directo a la demanda y la creciente dificultad de las familias para sostener el acceso a instituciones privadas en contextos de vulnerabilidad económica”, dice el LEE.Por otro lado, la matrícula en primer curso en instituciones de educación superior oficiales alcanzó en 2024 su nivel más alto en la última década, en el marco de la implementación de la política de gratuidad en universidades públicas. De acuerdo con el informe en el segundo semestre de ese año se registraron 264.780 estudiantes, lo que representó un aumento de más de 67.000 frente a los 197.081 matriculados en 2022-2.Esta tendencia se atribuye a medidas enfocadas en ampliar el acceso en regiones con menor cobertura y en consolidar la gratuidad en la matrícula de pregrado en universidades oficiales. En contraste, el sector privado mostró una reducción en los niveles de matrícula en primer curso.(Vea más: El ‘papá’ de las pruebas Pisa dice que hay que enseñar menos cosas a más profundidad)El sector privado llegó a 1,1 millones de estudiantes (43,9%), pero apenas creció 0,9% en el mismo periodo.iStockEn el mismo periodo, pasó de 206.344 estudiantes en 2022-2 a 204.395 en 2024-1 y cerró el segundo semestre de ese año con 157.773 inscritos. El documento del LEE indica que este descenso “podría interpretarse como un desplazamiento de la demanda hacia las IES oficiales, dada la mayor asequibilidad que ofrece la política de gratuidad”.El análisis revela que la tasa de matrícula respecto al número de admitidos, un indicador que mide qué proporción de quienes son aceptados logra inscribirse efectivamente, fue más alta en el sector oficial que en el privado. En 2024-2, las instituciones públicas registraron una tasa de conversión del 85,7%, mientras que en el sector privado los niveles fueron menores y con variaciones por debajo del 75% en algunos semestres.“Aunque el sector privado admite a una mayor proporción de sus aspirantes, una parte significativa de estos no se matricula efectivamente, lo cual podría estar vinculado a los costos de matrícula y manutención”, señalan. Por el contrario, en el sector oficial se observa que las políticas de gratuidad han reducido las barreras económicas y han permitido que una mayor proporción de admitidos acceda finalmente al sistema.(Lea también: Icetex: cuánto aumentarían las cuotas tras eliminación de subsidio a tasas de interés)La matrícula en primer curso de universidades oficiales alcanzó 264.780 estudiantes en 2024-2, el nivel más alto de la década.El director de Ascun, Óscar Domínguez González, destacó que el actual Gobierno ha planteado la meta de avanzar hacia un 60% de cobertura en educación superior. Según explicó, “esperemos que lo que le queda de este gobierno podamos seguir en esa ruta”, en referencia al esfuerzo por ampliar el acceso a más jóvenes en el país.Sin embargo, recalcó que desde la asociación consideran necesario que esa cobertura no se limite al fortalecimiento de las instituciones públicas. Domínguez señaló que también se deben contemplar mecanismos de financiación en las universidades privadas que les permita hacer este tránsito de educación superior, con el fin de garantizar equidad y continuidad en el acceso.A su juicio, es fundamental articular estrategias que complementen la oferta pública con esquemas de apoyo financiero en el sector privado, de manera que ningún estudiante quede excluido por falta de recursos. La apuesta, dijo, es “avanzar en una política integral de cobertura que combine gratuidad, financiamiento y calidad en la educación superior, asegurando que la expansión de cupos se traduzca en oportunidades reales de formación profesional para los jóvenes del país”.(Lea: CUN lanza modelo educativo basado en inteligencia artificial con apoyo de Google)DIANA K. RODRÍGUEZ T. Periodista de Portafolio