Mientras el sol comienza a pegar fuerte, se escuchan a lo lejos los gritos de la montaña rusa del Parque de Atracciones. Treinta y cuatro grados a la sombra marca el termómetro. Los pocos jóvenes que quedan en Madrid están disfrutando de las vacaciones, y la mayoría siguen en la playa. Pero, yendo un poco más allá, se llega al Batán , donde los chavales de la Escuela Yiyo no piensan en las vacaciones, ni en soleadas playas, y ni en el tórrido calor, ni en lo que estén haciendo los chicos de su edad para pasar los meses veraniegos. Sólo sueñan con ser toreros y entrenar, sin descanso. Para ellos no hay más que entreno y más entreno. «El... Ver Más