El sacerdote Johannes Myronas no encontró en el año 1229 mejor soporte para escribir sus oraciones que un viejo pergamino de 300 años con unos textos griegos y formulaciones que no le decían nada. En esa época, cualquier soporte para escribir era un lujo. Borró el contenido copiado por un escriba anónimo en lo que hoy es Estambul, cortó las páginas, las dobló por la mitad y las sumó a otros pergaminos para escribir sus rezos. En el año 2000, un equipo de más de 80 expertos del Museo de Arte Walters de Baltimore (EE UU) se empeñó en descifrar qué había originalmente en el palimpsesto (manuscrito antiguo con huellas de una escritura anterior borrada artificialmente) y desveló, tras cinco años de esfuerzo, una copia de tratados de Arquímedes, como El método de los teoremas mecánicos, fundamentales para las matemáticas clásicas y modernas. Una investigación española publicada ahora en Mathematics aporta una fórmula para leer los originales alterados utilizando la inteligencia artificial que ahorrará, y habría ahorrado, el ingente trabajo para desvelar los textos ocultos y vulnerados. Las aplicaciones de esta tecnología van más allá de la historia borrada Seguir leyendo