Sabido es que Salvador Illa, como filósofo y como político, es devoto del cartesianismo de Descartes. Evidencia, análisis, síntesis y comprobación son la pauta de su quehacer, que pregona que está basado en la gestión y la mejora de los servicios públicos. Pero menos conocido es lo que en la sala de máquinas de la Generalitat han bautizado como el "método Illa", una disciplina que aplica el president para tratar de minimizar los riesgos de su Govern en minoría y que pasa por, más allá de la representación institucional, supervisar personalmente reuniones técnicas. El objetivo: conocer el detalle de carpetas sensibles como Rodalies, vivienda y, ahora también, la gestión forestal, para tener todo -dentro de lo posible- bajo control.Seguir leyendo....