La detención el pasado martes de Rafael Pineda, arrestado por la UCO a cuenta de la operación urbanística que en 2016 hizo con un solar del Ayuntamiento de Sevilla, sitúa en el foco de esta nueva trama al vicepresidente del Congreso, el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, padrino político de un Pineda que fue concejal del consistorio hispalense y al que más tarde Gómez de Celis colocó como jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno, cargo que ocupó hasta el pasado agosto, cuando ya era investigado por la Guardia Civil por sus actividades, no solo inmobiliarias. En libertad con cargos, Pineda es el cabo suelto de un caso de corrupción que estalla en vísperas de la campaña electoral de Andalucía, con María Jesús Montero como cabeza de cartel y con Gómez de Celis en el papel de valedor de un clan político con el que ha mantenido una estrecha relación, casi familiar, durante años. En un PSOE en el que nadie conoce a nadie, De Celis solo tiene que mostrarse conmocionado, sorprendido e indignado por el escándalo de su buen amigo Pineda.