Irán y Estados Unidos mantienen posturas divergentes sobre cómo y cuándo aplicar el alivio de sanciones en las conversaciones destinadas a frenar las ambiciones nucleares de Teherán, según declaró un alto funcionario iraní este domingo. El mismo responsable indicó que se han planificado nuevas conversaciones para principios de marzo, en un momento marcado por el temor creciente a que el pulso diplomático derive en una confrontación militar. Las negociaciones se reanudaron a principios de este mes para abordar una disputa de décadas sobre el programa nuclear iraní. El reinicio del diálogo coincide con el refuerzo de la capacidad militar estadounidense en Oriente Medio, una dinámica que, de acuerdo con el funcionario, alimenta el riesgo de una escalada. En paralelo, Irán ha advertido de que atacaría bases estadounidenses en la región si fuese objeto de una ofensiva por parte de fuerzas de Washington. "La última ronda de conversaciones demostró que las ideas de Estados Unidos sobre el alcance y el mecanismo del alivio de las sanciones difieren de las demandas de Irán. Ambas partes deben llegar a un calendario lógico para el levantamiento de las sanciones", afirmó el funcionario. A su juicio, la hoja de ruta tendría que ser "razonable" y sustentarse en intereses mutuos. En el frente político, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, señaló el viernes que esperaba tener listo un borrador de contrapropuesta "en cuestión de días". Al otro lado, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo estar considerando ataques militares limitados, según el relato del funcionario iraní. Entre los puntos de fricción, Teherán rechaza la exigencia estadounidense de "enriquecimiento cero", aunque ha expresado disposición a alcanzar compromisos en su actividad nuclear. Washington considera que permitir el enriquecimiento dentro de Irán podría abrir una vía hacia el desarrollo de armas nucleares. Irán lo niega y reclama que se reconozca su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos. Otro eje clave es el destino de las reservas de uranio altamente enriquecido. Estados Unidos ha exigido que Irán renuncie a ese stock. La agencia nuclear de la ONU estimó el año pasado que el arsenal iraní supera los 440 kilos de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, un nivel cercano al 90% considerado apto para armamento. El funcionario indicó que Teherán podría contemplar exportar parte de ese material, diluir su pureza y crear un consorcio regional de enriquecimiento, a cambio del reconocimiento explícito del derecho iraní al “enriquecimiento nuclear pacífico". "Las negociaciones continúan y existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo provisional", sostuvo. Beneficios para ambas partesEn el plano económico, autoridades iraníes insisten en que una salida diplomática ofrecería beneficios para ambas partes. Según el funcionario, en el paquete económico en discusión se han planteado oportunidades de inversión "significativa" para empresas estadounidenses en la industria petrolera iraní. No obstante, subrayó que Teherán no cederá el control de sus recursos petrolíferos y minerales: "Estados Unidos puede ser un socio económico para Irán, nada más. Las empresas estadounidenses siempre pueden participar como contratistas en los yacimientos de petróleo y gas de Irán". Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.