La proeza de Hughes, gol de oro para EE.UU. tras perder varios dientes de un palazo

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El refranero español tiene soluciones para definir cualquier situación que se mantenga o se aleje de la cotidianidad y lo acontecido durante la final de hockey sobre hielo masculino de los Juegos Olímpicos de Invierno , podría resguardarse bajo el paraguas de que «una imagen vale más que mil palabras». Jack Hughes es desde este domingo el protagonista de la icónica imagen que se asociará para siempre a este peculiar deporte después de ser la estrella del oro de Estados Unidos: con la medalla colgada del cuello y luciendo una sonrisa ensangrentada con casi más huecos que dientes. El jugador de los New Jersey Devils había marcado en la prórroga para dar a Estados Unidos su primer oro olímpico masculino en 46 años, desde el legendario «Milagro sobre Hielo» de 1980 en Moscú. Este domingo finalizaron los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, con la disputa de la final masculina de hockey sobre hielo. Un apasionante Estados Unidos - Canadá (2-1), dos de las grandes potencias de este deporte. Fue un partido muy igualado y también con mucha tensión. Una jugada durante el tercer cuarto levantó a los espectadores de sus asientos y llenó de preocupación el pabellón: el canadiense Sam Bennett impactó con un high-stick (levantar demasiado el palo o stick) en el rostro de Hughes. El golpe le saltó dos dientes al americano y el hielo se tiñó de rojo. Hughes sangraba abundantemente. Para sorpresa de los espectadores, el jugador recogió los dos incisivos del suelo, escupió sangre, se limpió la boca con una toalla y volvió al partido. Otro refrán empleado podría ser el de «ver para creer». La valentía de Hughes tuvo un premio inesperado: se convirtió en el gol en la prórroga (el partido había acabado 1-1 tras los tantos de Matt Boldy y Cale Makar) que daba el triunfo a su país y se colgaba el oro. Ni el mejor guión de Hollywood (o tal vez sí) hubiera gestado un final mejor para una final de un deporte que en Estados Unidos se vive con la misma pasión que en España el fútbol (la NHL es una de las cuatro competiciones más potentes en USA, junto a la NBA de baloncesto, la NFL de fútbol americano o la MLB de beisbol). Hughes ganó dos disputas, arrancó en velocidad y batió por debajo al portero canadiense Jordan Binnington. Un gol (minuto 1:41 del tiempo añadido) con el que Estados Unidos desterraba por fin una larguísima racha de 46 años sin ver ondear su bandera en lo más alto del cajón. Hughes, nacido en Orlando hace 24 años, se ha convertido, no solo en una estrella en su país, sino en una imagen viral. Mellado y luciendo la dorada presea ha llenado portadas en Norteamérica, donde se le apoda 'The Toothless Warrior' (El guerrero desdentado). A pesar de su futura visita al odontólogo y la inversión que deberá hacer en ortodoncias, nada podría borrar la sonrisa, ya icónica, de su cara. «Miré abajo, vi mis dientes en el hielo y solo pensé: 'Aquí vamos de nuevo'. Tengo suerte de ser del mejor país del mundo, y además tenemos excelentes dentistas», bromeó posteriormente. Dos dientes son el precio que ha pagado para que Estados Unidos recupere el cetro de un deporte que mayoritariamente se celebra en territorio americano, aunque también tiene mucha tradición en países nórdicos, en Canadá y en Rusia. Finlandia (2022), atletas olímpicos de Rusia (1992 y 2018), Canadá (2002, 2010 y 2014), Suecia (1994 y 2006), República Checa (1998) y la antigua Unión Soviética (1984 y 1988) se llevaron el oro en los Juegos Olímpicos de Invierno, después de la última presea dorada que logró EE.UU., que fue en 1980 tras una épica victoria ante los rusos en Moscú.