Registraduría blinda sistemas electorales con auditoría internacional. Foto: Registraduría de Colombia. La Registraduría Nacional del Estado Civil anunció que continúa reforzando las medidas de seguridad y verificación tecnológica de cara a las elecciones del próximo 8 de marzo, en las que los colombianos elegirán el Congreso de la República y participarán en consultas presidenciales.Como parte de ese proceso, la entidad cuenta con una auditoría internacional sobre los software y sistemas de información utilizados en el preconteo, escrutinio, consolidación y divulgación de resultados. La verificación está a cargo del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), organismo con amplia trayectoria en el acompañamiento técnico de procesos electorales en América Latina.Capel es el programa especializado en materia electoral del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, creado en 1983, y ha participado en la mayoría de procesos electorales del continente.Alcance de la auditoríaLa iniciativa, que comenzó a ejecutarse desde inicios de este año, tiene como objetivo garantizar la transparencia, integridad técnica y confianza ciudadana en las elecciones legislativas del 8 de marzo y en la primera y eventual segunda vuelta presidencial previstas para el 31 de mayo de 2026.El alcance de la auditoría incluye la verificación y evaluación de eficiencia, eficacia y seguridad de:El software de jurados de votación.El software de preconteo.El software de escrutinio.El sistema de consolidación y divulgación nacional de resultados.El registrador nacional, Hernán Penagos, explicó que la presencia de Capel busca elevar los estándares técnicos del proceso electoral colombiano y fortalecer la credibilidad institucional.“Queremos resaltar el compromiso con procesos electorales modernos, auditables y sometidos a estándares internacionales que nos entreguen informes técnicos que serán puestos a disposición de la ciudadanía y de los organismos de control”, señaló.Con este acompañamiento internacional, la Registraduría busca anticiparse a cuestionamientos sobre la confiabilidad tecnológica y blindar uno de los componentes más sensibles del proceso electoral: la transmisión y consolidación de resultados.