Ni por estar podridos ni por ser incomibles: por qué miles de caquis han terminado en el suelo este año

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No están estropeados ni faltos de sabor. Entonces, ¿por qué miles de caquis no se recogen? La respuesta está en los estándares comerciales y en un mercado que no perdona imperfecciones.La fruta puede estar perfecta por dentro, pero “fallar” por fueraEn miles de hectáreas de caqui en España, la imagen más llamativa de la campaña no ha sido la del árbol cargado, sino la del suelo cubierto de fruta. Y lo más desconcertante es que, en muchos casos, no hablamos de caquis podridos ni incomibles. El detonante es que la fruta puede estar perfecta por dentro, pero “fallar” por fuera, y en el canal comercial eso basta para que no tenga salida.El sector viene advirtiendo de que, sin una norma de comercialización específica para el caqui, gran parte del fruto queda a merced de criterios estéticos que la distribución y los operadores aplican con rigidez. Según la estimación trasladada por AVA-ASAJA, los destríos pueden superar el 40% de la producción en determinadas campañas, una cifra que explica por qué hay parcelas enteras donde la recolección se frena o se abandona directamente.Rayas y marcas que no afectan al saborEl núcleo del problema está en el tipo de defecto que descarta fruta. Se trata de señales visibles en la piel, como rayas o manchas superficiales, que no siempre afectan a la calidad organoléptica. El argumento del sector es que la piel del caqui no se consume en la misma medida que su pulpa, y esos rasgos externos no deberían convertir un alimento apto en residuo. Sin embargo, al no existir una norma específica para el cultivo, el caqui queda encajado en estándares genéricos de frutas y hortalizas que, en la práctica, no se adaptan bien a su realidad comercial.Gracias a sus altos niveles de vitaminas A y C, el caqui ayuda a mantener la piel saludable y fortalece el sistema inmunológico ¡Disfruta de sus beneficios esta temporada! #KeepOnMoving pic.twitter.com/ROwvp3LshU— GTO (@GTO_transporte) November 20, 2024Esa ausencia normativa crea una asimetría evidente. El productor asume los costes agronómicos y el riesgo de la campaña, pero el último filtro lo marcan exigencias de presentación que pueden endurecerse cuando el mercado está saturado. Así, la selección no se limita a separar lo dañado de lo sano; puede convertirse en una criba estética que deja fuera fruta plenamente comestible.Cuando recoger ya no compensaEl problema no es solo normativo, también es económico. Si el precio en origen cae por debajo de determinados umbrales, la decisión empresarial es que no compensa recoger. Cortar el fruto, manipularlo, clasificarlo y transportarlo supone un coste elevado. Si además una parte importante termina descartada por criterios visuales, el margen se evapora.Si el precio en origen cae por debajo de determinados umbrales, la decisión empresarial es que no compensa recogerEn el balance de la campaña se han señalado precios estabilizados en una horquilla aproximada de entre 0,4 y 0,65 euros por kilo. La parte comercializable debe sostener el coste de toda la explotación, incluida la fruta que nunca llegará al mercado.Una campaña marcada por más presión en campoA la presión comercial se ha sumado una campaña irregular desde el punto de vista fitosanitario. El sector ha descrito la 2025/26 como “agridulce”, con incidencia de plagas como el cotonet y la mosca blanca, además de un aumento del porcentaje de destrío y un encarecimiento general de los costes. Cuando la fruta ya llega con mayor variabilidad de calibres o con más marcas externas, el sistema de clasificación se vuelve todavía más exigente.Artículo relacionadoQué diferencias hay entre el caqui y el persimónMás descartes implican menos ingresos, y menos ingresos limitan la capacidad de inversión en mejoras agronómicas o en diversificación comercial. La consecuencia visible es esa imagen que ha recorrido miles de hectáreas: caquis maduros cubriendo el suelo.El sector reclama la aprobación de normas de comercialización específicas del caqui, similares a las existentes para otros productos, que permitan dar salida comercial a fruta con defectos estéticos cuando no comprometan su calidad interna. También se plantea reforzar la organización sectorial y avanzar hacia una estructura interprofesional que tenga más capacidad de interlocución y promoción.