Un equipo de la Universidad de Burgos (UBU) trabaja en varios proyectos de desarrollo rural que, aunque tienen fecha limitada como programas subvencionados, confían en que perduren en el tiempo. Uno de los últimos es el proyecto Esira (Enhancing Social Innovation in Rural Areas) , que involucra territorios de ocho países y está financiado por la Comisión Europea, dentro del programa Horizon Europe, para impulsar la innovación social y económica en zonas rurales. Una de las coordinadoras del proyecto, Sara Azcona, explica que en el caso de Castilla y León se centrarán en la comarca de Pinares, en las provincias de Burgos y Soria. En una primera aproximación ya se ha identificado que uno de los problemas más repetidos en el medio rural es la dificultad para rehabilitar viviendas , por lo que trabajan en un modelo para agrupar varias de estas obras en la misma zona, de manera que pueda resultar más atractivo realizarlas para los profesionales de la construcción. «Las empresas no tienen interés en desplazarse para realizar este tipo de obras porque no les resulta rentable, pero creemos que agrupando varias de estas actuaciones en paquetes podría resultar más atractivo», afirma Azcona. Es uno de los ejes de un proyecto que continuará hasta finales de 2027 y que pretende crear espacios de innovación liderados por la propia comunidad, de manera que se pueda mantener sin apoyo externo una vez deje de disponer de la ayuda europea. En paralelo, Sara Azcona y Bárbara Tejades coordinan desde la Universidad de Burgos el proyecto IRIS-Circular, financiado por la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), hasta finales de 2026 y destinado a impulsar la innovación social y económica en Castilla y León y La Rioja. Tejades precisa que ya se encuentran en el proceso de captación de hasta 800 personas trabajadoras del medio rural a las que ofertarán 60 acciones formativas y de sensibilización, además de un asesoramiento personalizado con un modelo de atención y formación que combina lo personal y lo digital, de manera que sea más fácil de participar desde los núcleos rurales. El RuralLab , integrado en el proyecto IRIS Circular, se ha convertido en un espacio clave para impulsar la innovación social y la economía circular en Castilla y León y La Rioja. Diseñado como una serie de laboratorios vivos, RuralLab es un entorno creativo y participativo donde los agentes y habitantes del medio rural pueden experimentar, diseñar soluciones y participar colectivamente en proyectos que respondan a los retos ambientales y sociales de su territorio. Está inspirado en metodologías de innovación abierta que se aplican en grandes ciudades y centros tecnológicos pero adaptadas a la realidad del entorno rural. Son espacios donde se reúnen emprendedores, técnicos, administraciones locales, comercios rurales, agentes educativos y responsables de asociaciones interesadas en la sostenibilidad y en la innovación social. El objetivo del RuralLab es convertir los retos locales en oportunidades de transformación. Para ello se basa en la participación comunitaria; el pensamiento de diseño; la economía circular; el emprendimiento verde; y la experimentación como motor de cambio. Ambas coordinadoras insisten en la necesidad de que estos programas sigan teniendo efecto en el medio rural una vez finalice el periodo en que cuentan con financiación externa. Ponen como ejemplo el programa Rural Star, con financiación del Miteco del Gobierno de España que incluía cuatro proyectos piloto adaptados a la situación de cada zona y que finalizó el 31 de diciembre de 2025. Sin embargo, en este momento todavía están trabajando en dos de los cuatro proyectos: solicitando subvenciones para repoblación y limpieza de masas forestales sin aprovechamiento y manteniendo el apoyo a dos asociaciones que se crearon bajo el paraguas de este programa. La UBU colabora también con la Sociedad para el Desarrollo de la Provincia de Burgos (Sodebur), dependiente de la Diputación provincial, a través del Centro de Investigación en Desarrollo Rural (Cider) y de UBUverde. El punto de partida es que la despoblación rural, el envejecimiento de sus habitantes, el desprestigio social de las actividades rurales, el aislamiento y un peor desempeño de los servicios públicos marcan en todo el interior peninsular un enorme reto demográfico. Como reacción, la innovación rural se plantea como una herramienta y un conjunto de experiencias que permiten que un territorio« tan creativo y resiliente» como el medio rural avance hacia un futuro más sólido a lo largo del siglo XXI, asumiendo la gestión y la iniciativa de sus recursos endógenos. Ponentes cualificados, casos de éxito y buenas prácticas constituyen un conjunto formativo y participativo para avanzar en el diseño de proyectos y acciones que pretenden construir un marco atractivo, joven, eficiente y dinámico en las comarcas rurales.