Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal hablaron directamente el fin de semana para recomponer puentes entre las dos formaciones y garantizar que la negociación en Extremadura se retoma hacia un acuerdo, y permitir que en Aragón sigan avanzando. Así lo confirmó el líder del PP en Onda Cero este lunes por la noche, horas después de que ambos partidos reconocieran que inician una nueva fase en sus conversaciones. Fue Vox el que a primera hora de la mañana confirmó que, a partir de ahora, y con la involucración de la dirección nacional popular, se podían retomar las negociaciones. Con Extremadura todo estaba en punto muerto, desde que se rompió, el pasado 19 de enero. Dos días antes ABC ya publicó que la interlocución estaba completamente bloqueada y que lo previsible era la ruptura. Al enconamiento extremeño se sumaba la negociación aragonesa, y las que estén por venir, ya que en tres semanas los castellano y leoneses están llamados a votar también en las urnas. Esta situación de bloqueo total llevó a muchos dirigentes del PP a pensar que lo único que podía frenar la situación y resetearla era un contacto directo entre líderes . Al menos, para contribuir al deshielo y que las espadas dejaran de estar en alto. Ese contacto es el que se produjo este fin de semana y solo eso ha permitido reiniciar las conversaciones. Según Vox se producirán en dos fases: primero hablarán de políticas, de un programa de gobierno; y después ya, de la composición de los ejecutivos y del reparto de carteras. Lo que provocó que Feijóo haya decidido tomar las riendas fue el amago de una repetición electoral que Abascal ya verbalizó la semana pasada ante los medios de comunicación. «Eso no podemos permitirlo. Nos toca arremangarnos y cerciorarnos de que no frustramos a la gente», zanjan fuentes populares. Feijóo también se refirió al documento con los principios rectores sobre la negociación en todas las comunidades: «Lo que hemos hecho con el documento es decirle a los españoles que así saben el marco de nuestro juego. Y básicamente pide respetar el resultado de las urnas». Ese documento exige a Vox que se tenga en cuenta «la proporcionalidad» de los resultados y que la estabilidad pase por aprobar los presupuestos en cada autonomía cada año.