Dos solteros sin experiencia viven una incómoda primera cita: «He visto a mi padre»

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Bryan (23), un técnico de mantenimiento de Lleida, es un auténtico amante de los gatos. Convive con cinco en casa, y de tanto relacionarse con los felinos asegura haber aprendido a hablar su idioma. Sin embargo, esa habilidad de comunicación no la tiene tan desarrollada con las mujeres. Intentando superar su timidez, acudió a 'First Dates' para poder tener su primera cita con una chica que supiera escuchar. «Estamos todavía muy verdes. No me he dado un beso nunca», confesó el soltero en conversación con Carlos Sobera. En el restaurante del amor de Mediaset se encontró con Claudia (18), una estudiante sevillana también novata en materia de relaciones. «Nunca he tenido pareja, simplemente no se ha dado», contó la joven en su presentación. Pero, a los nervios de ser la primera cita de sus vidas, se sumó que a Claudia no le entró su acompañante por los ojos. Físicamente no me gusta nada. «He visto a mi padre, que es calvo. Entonces, lo he visto y he dicho 'no, no. no'», sentenció en los totales. Una vez en la mesa, la sevillana descubrió también que no encajaba con su manera de ser. Ella quería salir con un chico que fuese «el alma de la fiesta». Bryan, en cambio, prefiere quedarse en casa jugando a videojuegos o leer, y como mucho, salir a dar una vuelta al parque. Algo que a la soltera, «ni me aporta, ni es algo que esté buscando». Claudia no se imaginaba a Bryan dándole el empujón que necesitaba para salir de su zona de confort y saltar con ella a la aventura. Pese a los esfuerzos de él por vencer su timidez, antes de acabar la cena se quedaron sin ideas de temas de conversación. «Hubiera preferido a alguien con más experiencia, porque dos personas sin experiencia no tienen mucho donde sacar. Mi primera cita con un chico ha sido un poco 'puf', no era lo que yo esperaba», reconocía la joven ante el equipo del restaurante. Aunque el momento más incómodo estaba todavía por llegar. En la intimidad del reservado, los solteros se ponían «tensos como resortes a punto de romperse», en palabras del propio Bryan. Claudia, en un torpe intento de aliviar el peso de los silencios incómodos entre ellos, se puso a ojear con detalle el mobiliario de la sala. Así y todo, el leridano decía 'sí' a tener una segunda cita con ella, alegando que le «había parecido una persona interesante y podemos hablar de muchos temas». Propuesta que Claudia rechazó, pues no sintió feeling.