El año 1873 pareció reunir destinos que nunca llegaron a cruzarse. En Zaragoza, un joven Santiago Ramón y Cajal obtenía su título de Medicina con un simple «aprobado», mientras José Martí seguía sus estudios en la misma Universidad Literaria, sin sospechar que pronto partiría hacia el exilio. Ese mismo año, al otro lado del Atlántico, Camagüey perdía a dos de sus hijos más altos: Gertrudis Gómez de Avellaneda moría en Madrid e Ignacio Agramonte caía en Jimaguayú, convertido en leyenda. En esa misma tierra, meses después, desembarcó el futuro premio Nobel como médico militar, enviado a una guerra que no era la suya y que, sin embargo, lo transformaría para siempre. Su entrada en la vida militar había comenzado precisamente... Ver Más