La próxima travesía tripulada alrededor de la Luna no busca solo repetir un hito histórico. La trayectoria permitirá a la tripulación contemplar zonas del satélite que quedaron fuera del campo visual de las misiones Apolo. Ese cambio de ángulo podría aportar nuevas pistas sobre la asimetría lunar, la presencia de agua y la historia temprana del sistema solar.