Un Contable para salvar el Reino 1 y 2, de IRODORI Kazuki y YATSUKI Wakatsu

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Edición original: Isekai no sata wa shachiku shidai (異世界の沙汰は社畜次第)Edición nacional/España: Un Contable para salvar el Reino Ediciones Tomodomo, 2023Guion: IRODORI KazukiDibujo: IRODORI KazukiDiseño de personajes: OOHASHI KikkaHistoria original: YATSUKI WakatsuGénero: Romance (BL) y fantasíaFormato: Rústica con sobrecubierta. 184 páginas. 9€ De todos los isekai que han florecido en la última década, pocos abrazan su premisa con tanta honestidad (y sentido del humor) como Un contable para salvar el reino. A primera vista podrías pensar que es otro manga de fantasía más, pero si algo ha demostrado esta serie desde su debut es que incluso la contabilidad puede convertirse en una aventura (sobre todo si quien la maneja está más que acostumbrado a quemarse las pestañas delante de hojas de cálculo).Un Contable para salvar el ReinoLa historia arranca cuando Seiichirō Kondō, un oficinista japonés cuya vida laboral consiste en trabajar sin descanso, termina accidentalmente transportado a un reino fantástico a través de un ritual que originalmente estaba destinado a invocar a una «santa», viéndose arrastrado con ella cuando intenta evitar que el círculo mágico la abduzca. De primeras ya vemos que no estamos ante el protagonista típico de este tipo de historias: en lugar de quedarse asombrado por la magia y la fantasía del mundo al que ha sido convocado, lo primero que hace es pedir un trabajo relacionado con la administración y las cuentas (imposible olvidarse de su alma de contable). ¿Y lo segundo? Bueno, intentar hacerle ver a la joven que lo ha arrastrado con ella que debería reivindicar sus derechos, además de declarar que aquello no ha sido una “invocación”, sino un secuestro en toda regla.Lo que más sorprende a quienes lo conocen en el nuevo reino es, sin duda, su inquebrantable ética de trabajo. Incapaz de descansar, pide ser asignado al Departamento de Contabilidad Real y se dedica con fervor casi fanático a reorganizar las arcas del palacio (para consternación de muchos, que llevan años aprovechándose del carácter más laxo del resto de empleados del departamento).Sobre el papel, reinventar la burocracia real como eje de un isekai suena (y es) absurdo, pero es precisamente ahí donde radica la gracia de la serie: convierte algo tan mundano como gestionar presupuestos en un conflicto propio de fantasía. Aquí no estamos para presenciar guerras épicas ni alucinar con poderes místicos. No: esto va de eficiencia, responsabilidad y descanso; de cómo una ética de trabajo tóxica puede chocar con una sociedad que no está, ni de lejos, acostumbrada a ese nivel de dedicación.El ritmo tiende a ser relajado, más slice of life fantástico que aventura, lo que permite digerir con calma tanto las situaciones cotidianas como los avances en la relación entre personajes. Y es que no podemos obviar, por supuesto, al capitán Aresh, con quien se ve envuelto Seiichirō desde bien temprano, en un inicio por la curiosidad que este genera sobre el capitán y más adelante en un pequeño (y muy conveniente, hay que admitirlo) incidente derivado de la pésima adaptación de nuestro querido contable a la magia de este nuevo mundo. Sin embargo, pese a que este suceso pueda dar la sensación de acelerar demasiado las cosas, la relación adopta un ritmo más pausado del que pueda parecer, dejando espacio suficiente para que los sentimientos entre ambos emerjan de una forma más natural. No olvidemos que esto es, después de todo, un romance. La relación entre los dos es clave en la obra, y de momento, parece que avanza con un buen ritmo.Más allá del romance y la comedia BL, Un Contable para salvar el Reino plantea una crítica implícita a la cultura laboral extrema: Seiichirō, a pesar de encontrarse en un mundo mágico con amenazas muy reales, y de haberse visto forzado a adaptarse a ello, solo parece enfocado en trabajar más y mejor. Esa contradicción está tratada con humor, sí, pero también con un trasfondo de reflexión sobre la explotación laboral y sobre lo que uno puede llegar a perder de sí mismo cuando lo único que ocupa su mente es el trabajo.El dibujo de IRODORI Kazuki equilibra bien la expresividad emocional con escenas de fantasía ligera. Los diseños de personajes son limpios, con un Aresh imponente (y bastante sensualón, he de decir, una no se esconde) que contrasta con las ojeras perpetuas y las posturas agotadas de Seiichirō, algo que funciona tanto para los gags visuales como para enfatizar la dinámica entre ambos. No es un estilo hiperrealista ni sobrecargado, pero sí muy efectivo para lo que la historia quiere contar.En España, Un contable para salvar el reino está licenciada por Ediciones Tomodomo, con traducción de Ana María Caro y un formato B6 clásico (aproximadamente 184 páginas por volumen y un PVP de unos 9 €). Una edición cuidada y en la línea habitual de la editorial.Este 2026, además, se ha estrenado la adaptación al anime de la serie, bajo el título internacional Isekai Office Worker: The Other World’s Books Depend on the Bean Counter. La producción corre a cargo de Studio Deen, con ISHIHIRA Shinji como director, y se emite desde enero en Japón y en plataformas internacionales como Crunchyroll.La transición a la animación ha sido bien recibida en general porque conserva el humor y la dinámica de los protagonistas y, hasta el momento, mantiene el tono ligero del manga. Aun así, como suele ocurrir, quienes ya conocían la obra coinciden en que ciertos matices funcionan mejor sobre el papel. Así que, si ya le has echado un ojo al anime y te ha gustado lo que has visto, lánzate de lleno al manga. Y si la premisa te llama pero la animación no te ha convencido del todo… puede que lo que estés buscando esté precisamente en sus páginas.Un contable para salvar el reino no es simplemente otro isekai romanticón: es una declaración para quienes alguna vez han sufrido por amor al trabajo… y para quienes descubrieron, quizá demasiado tarde, que la vida es algo más que eso. Su mezcla de comedia, romance BL, crítica social ligera y fantasía lo convierte en una propuesta refrescante, diferente y, sobre todo, muy humana. Si te atraen los enfoques más íntimos dentro de mundos fantásticos (y no te asustan unas cuantas hojas de cálculo), esta es una lectura que merece tu atención.Lo mejor• Aunque parte de una premisa típica, no se centra en un tema habitual ni cuenta con un protagonista al uso. Es un soplo de aire fresco dentro del género.• La evolución de la relación entre Kondō y Aresh es dulce, divertida y está bien medida.• Sabe reírse de sí mismo y del propio género sin perder coherencia.Lo peor• Puede sentirse demasiado tranquilo si esperas acción o épica tradicional. Si buscas magia intensa o aventuras grandilocuentes, esto se acerca más al realismo mágico que a la épica clásica.