China se incorporó tarde a la carrera espacial: emergió como un nuevo competidor justo después del desmoronamiento de la Unión Soviética, el gran rival estadounidense durante décadas de Guerra Fría. Pero su paso constante, siempre a buena marcha, ha logrado que Estados Unidos escuche el sonido de las zancadas chinas a su espalda cada vez con más fuerza. Tras la misión Artemis 2 de la NASA, el primer viaje tripulado para orbitar la Luna en medio siglo, que este lunes alcanzará su punto álgido cuando sus astronautas contemplen la cara oculta del satélite, los próximos cuatro años serán determinantes en la pugna. Seguir leyendo