El primer trimestre de cada año marca el comienzo de las campañas de reclutamiento de las grandes cadenas hoteleras para atender a los miles de visitantes que recibirán en verano. Un proceso que se ha convertido en un dolor de cabeza para las compañías en los últimos años por la confluencia de dos fuerzas contrapuestas: el crecimiento exponencial del turismo, que ha pasado de 71,6 a 96,7 millones de viajeros en tres años, y las dificultades crecientes para encontrar trabajadores por la renuncia generalizada a trabajar en un sector con bajos salarios y horarios eternos y partidos que exige vivir en zonas donde la vivienda se ha encarecido mucho.Seguir leyendo